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Por Israel Zepeda
Son muchas las leyendas que se cuentan alrededor del Rock. Por ejemplo, aquella que involucra a Ozzy Osbourne y un murciélago; la cámara hiperbárica de Michael Jackson (entre otras historias un poco más tenebrosas); la muerte y suplantación de Paul McCartney; las orgías organizadas en honor a Freddie Mercury o los aquelarres en los hoteles en donde se llegaron a hospedar los integrantes de Led Zeppelin. Historias como éstas viven en el colectivo musical generación tras generación, algunas desmentidas, otras confirmadas, pero siempre existirán aquellas que se harán cada vez más grandes y más increíbles con el paso de los años.

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Si bien la Ciudad de México se ha abierto a nuevas y emocionantes vertientes artísticas durante los últimos años, existe una corriente muy popular actualmente que nos ha acompañado a todos los citadinos durante décadas. Esas paredes intervenidas con pintura, figuras y colores poco convencionales que son conocidos popularmente como graffitis son, en sí, una muestra clara e irrefutable que el arte corre por las calles de la CDMX.

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The Beatles en el Museo Soumaya.

Por Elvira Fernández de Castro.

Es bien sabido que la oferta cultural y turística de la ciudad de México es amplia y diversa. Sin embargo no todos los días un Beatlemaniaco tiene el privilegio de escuchar que múltiples organismos e instalaciones capitalinas han unido fuerzas para celebrar a su banda favorita y máximo fenómeno musical de todos los tiempos, Los Beatles.

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Sin importar nuestros gustos, preferencias, nivel económico, político y social, todos estamos de acuerdo en una cosa, la vida sin música no es vida. Desde tiempos inmemoriales el ser humano encontró las herramientas y el ritmo necesario para llenar nuestra vida de sonidos y composiciones que abrazan a la humanidad y son ya patrimonio de todos nosotros. Tan importante es que una pieza musical forma parte de un mensaje enviado a las estrellas, junto con fórmulas matemáticas, elementos químicos y demás lenguaje científico.

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Por Israel Zepeda.

Por lo general llegamos a la barra con deseos de disfrutar de un buen cóctel pero en realidad no sabemos exactamente lo que en realidad nos apetece. La mayoría de las veces que sucede esto se debe a que a pesar de que nos consideramos tomadores sociales aún no hemos desarrollado una personalidad en cuanto al perfil de nuestros cocteles de preferencia. Desarrollar este perfil en cuanto a saber seleccionar el cóctel apropiado depende de varios factores.