Lugares que nos encantan: el Auditorio Nacional

Por Israel Zepeda
La Ciudad de México, una de las más pobladas del mundo, cuenta con diversos servicios y establecimientos para satisfacer a sus más de 8 millones de habitantes. Tiene cientos de establecimientos comerciales - desde mercados hasta plazas comerciales -, zonas corporativas, parques públicos, estadios, instalaciones deportivas profesionales, museos, galerías, entre muchos otros lugares que garanticen la vida productiva y plena de las personas. Pero el pueblo mexicano siempre se ha caracterizado por sus fiestas, llenas de colormúsicasabores y mucho folclore. Por ello, una urbe tan grande y cosmopolita como la nuestra tiene que contar con espacios específicos para este fin. Se han adaptado estadios para ello, incluso se construyó una arena con lo último en tecnología, pero existe un lugar cuya historia y larga trayectoria es un punto de referencia si hablamos de espectáculos masivos, no sólo para México, sino en el ámbito global.


El Auditorio Nacional, ubicado sobre Paseo de la Reforma, a un costado del Campo Marte, es el centro de cultura y espectáculos más importante de la ciudad. Pero en un principio no estaba pensado para que fuera un centro de espectáculos, sino que estaba relacionado el deporte denominado como equitación.
En el año de 1948 el equipo ecuestre nacional participó en los Juegos Olímpicos en Londres; el general Humberto Mariles, con su caballo “Arete”, obtuvo la medalla de oro. Entusiasmado por el triunfo, el entonces presidente Miguel Alemán donó los terrenos aledaños al Campo Martepara promover en ellos actividades ecuestres en un espacio techado. El proyecto incluía caballerizas, habitaciones para los caballerangos, un granero y un teatro principal. Los responsables de su diseño fueron los arquitectos Fernando Parra HernándezFernando Beltrán PugaFernando Peña Castellanos y Óscar de Buen. La estructura de hierro remachado que se construyó fue erigida con la misma técnica empleada en la Torre Eiffel.
El recinto fue inaugurado el 25 de junio de 1952, aún sin que la obra estuviera concluida, con la celebración de la Convención Mundial del Club de Leones. En diciembre del mismo año, al cambiar el gobierno, el primer mandatario Adolfo Ruiz Cortínez anunció que su política sería de austeridad.  Debido a ello, las obras del Auditorio fueron suspendidas y ante las dudas sobre si el inmueble tendría uso frecuente, fue cancelada su vocación ecuestre.
En 1953 dio inicio la Unidad Artística y Cultural del Bosque: el granero de las caballerizas se acondicionó como teatro circular, convirtiéndose en el teatro El Granero. De manera natural, el aliento cultural de la Unidad del Bosque se extendió al edificio. Los trabajos de edificación concluyeron en 1955. Entonces el recinto inicialmente llamado Auditorio Municipal cambió su nombre al de Auditorio Nacional.
Comenzó entonces una relación estrecha del recinto con la sociedad mexicana. Durante más de tres décadas, este lugar fue anfitrión de expresiones artísticas y culturales, sede de ferias comerciales, actos políticos y sociales, certámenes internacionales de belleza e incluso Juegos Olímpicos.
Sin embargo, a finales de los años 80 era evidente que el recinto había sido rebasado por el tiempo, de manera que el INBA, la Conaculta y el Departamento del Distrito Federalestablecieron un convenio de cooperación para remodelarlo. Los encargados fueron los arquitectos Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky.
Después de 18 meses de trabajo emergió un edificio capaz de satisfacer cualquier requerimiento de la industria del entretenimiento. Con su reinauguración en 1991, el Auditorio Nacional abrió una nueva etapa para los conciertos y espectáculos en México. Artistas, grupos y compañías nacionales y extranjeros comenzaron a hacer de nuestro país un destino obligado, impulsando además a la creación de nuevos espacios en diversos puntos de la República.
El Auditorio Nacional ha consolidado su compromiso de propiciar un fructífero diálogo entre la sociedad, el arte, la cultura y el entretenimiento; desde hace más de una década se ha mantenido en los primeros cinco lugares entre los mejores cien del mundo —destinados a espectáculos en vivo— y ha obtenido los más altos honores de publicaciones con prestigio internacional como Pollstar y Billboard; en 2003 recibió el Pollstar Award como mejor recinto internacional, y cuatro años después el Billboard Touring Award en la misma categoría.
Además de conciertos para todos gustos musicales, eventos de danzaballetcine y ópera —en vivo y vía satélite—, eventos políticos y de proyección social, también destacan en él las exposiciones fotográficaspinturaescultura y arte popular; los programas para acercar al público a los libros, así como las Lunas del Auditorio, reconocimiento que se entrega desde 1992 a los actos escénicos más relevantes que se hayan presentado en nuestro país.
Por todo ello y por todo lo que aún está por venir, el Auditorio Nacional es uno de los principales escenarios que cualquier productor de eventos quisiera usar como sede y, por ende, es uno de nuestros lugares favoritos.

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