Los ruidos en su cabeza

Por Israel Zepeda.
Música. ¿Qué haríamos sin ella? Su importancia dentro de las bellas artes es indiscutible; la belleza de las composiciones clásicas, la riqueza del folklore regional, la importancia de la evolución del blues y el jazz, así como el legado de grandes artistas que año con año empujan los límites de la teoría sonora hacia nuevas y emocionantes direcciones. Quienes escuchan su llamado, sólo tienen una opción, ordenas los ruidos que llenan sus cerebros y esperar a que estos no los dejen sordos, tal y como lo indica Mauricio Rosas, músico y productor en Alucinarte.

Su road trip musical inició cuando pasó tiempo en casa de sus abuelos. Fue ahí donde conoció nombres como The Beatles, The Doors, los Beach Boys y al rock & roll en general. “Uno de mis tíos tenía una tornamesa en su cuarto, el cual estaba tapizado de discos. Me metía a escondidas para escucharlos todos. Pero fue con Light my Fire de The Doors que descubrí mi amor y pasión por la música. Fue como si taladraran mi cerebro. Escuché ese disco y esa canción durante días”, recuerda Rosas
Al poco tiempo se hizo de un teclado Cassio, el cual se convirtió en su compañero inseparable. Con este instrumento, descubrió que tenía facilidad para interpretar con tan sólo escucharlas. Sin partitura. Al poco tiempo imitaba los solos más complicados de Ray Manzarek y pocos años después formó su primera banda, Ruido Blanco. “Como buenos amigos de la infancia, nuestra amistad mantuvo unida a la banda a pesar de que siempre fue complicado encontrar a un cantante. Debido a ello, componíamos canciones de hasta 9 minutos de duración. Era un concepto un tanto extraño, pero pegó de cierta manera, pues nos hicimos tan populares que nos comenzaron a contratar para amenizar fiestas por los rumbos de Satélite. Esto ocurrió cuando tenía 17 años”, indica el músico.
Fue entonces cuando se dio cuenta que la pasión de su vida podía convertirse en una oportunidad de negocios al ofrecer talento a empresas y agencias. Pero primero, dedicaría seis años de su vida a formarse como músico profesional. Para Rosas, el proceso del arreglo musical es parecido a la arquitectura, pero en vez de edificar un edificio, se construye un castillo sonoro que apela a las emociones de quien lo escucha. 
Una vez que terminaron sus 5 horas diarias de teoría, abrió un estudio de grabación para enfocarse en la producción de publicidad en radio. Al poco tiempo después creó Capone Project, una banda de covers con jazz, con la cual vendió más de 20 mil copias y consiguió contratos con varios venues. Al poco tiempo, inició su empresa de booking.
“Por estrategia fiscal, decidí invertir mi dinero en equipo, lo cual puedo decir que no fue tan genial como pensaba. No hay nada como ir a tocar con tu banda, una hora, hora y media, pero con esta acción me metí en el mundo de la producción de eventos, lo cual implica vender no sólo a la banda (o a las bandas) sino el paquete completo. A veces resulta, a veces no”, indica el productor musical. 
Aunque su puesto dentro de Alucinarte - así se llama su empresa - ya se trate de algo más gerencial y administrativo, sus responsabilidades no lo alejan de su principal pasión, la música. Además de Capone, cuenta con otro proyecto alterno en el cual mezcla su amor por el cine y su hambre de composición, D’Garcés. “Amo a Mauricio Garcés y al cine mexicano de su época. Sonido Cinema, el primer disco que grabo con esta banda, está inspirado en el legado de películas mexicanas, sus diálogos… Aunque D’Garcés es una banda de rock y me encantaría que alguna de mis canciones pegara en la radio, mi meta no es ser rockstar; me gustaría tener más fortuna que fama, pero amo vivir de esto”, comenta Rosas.
Con más de 10 años de experiencia en la industria del entretenimiento, toda una vida dedicada a la música, versado en los artes del piano, saxofón, guitarra y bajo eléctrico, Mauricio Rosas no tiene empacho en decir que los riudos son su vida y lo único que espera de esta aventura sonora es jamás quedarse sordo en el proceso. “Amo lo que hago y me sé afortunado, pues hago lo que me gusta”, finaliza. 

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