Y el Panda corrió

Por Israel Zepeda.
Domingo, 30 de octubre del 2016. Son las 5 de la mañana y la temperatura dentro del infield del Hipódromo de las Américas es gélida. En él, cientos de personas se apresuran para terminar a tiempo y afinar hasta el último detalle. Todo debe salir perfecto. Por ello es normal que todo el personal esté concentrado en terminar y realizar pruebas. Después de más de 48 horas de montaje, faltaban sólo dos para que los invitados comenzaran a llegar al lugar. Ya nada podría detener la segunda edición del Pandatón.


Si bien se comenzó con el montaje días antes del evento, el proceso de pre-producción fue arduo y constó de varios meses. Desde el ajuste de la nueva fecha para obtener el venue requerido, hasta los tiempos de Lalo López, fundador y Panda Mayor, quien viajó desde Españapara atender a toda la gente que se sumó de nueva cuenta a su lucha.
Por si no lo saben, Lalo es una persona que contrajo cáncer (o piscis, como él le dice) desde hace 3 años. Y hace 3 años le pronosticaron pocos meses de vida. Esto lo hizo enfrentarse a una elección a la que muy pocos querrían enfrentar, hacerse la víctima y dejar que la enfermedad le arrebatara el tiempo que le quedara o tomar la noticia con un enfoque positivo, con miras a salir adelante, a pesar de las posibilidades, de las estadísticas en contra.
“No puedes detener las olas, pero puedes aprender a surfearlas”, comentó el Panda Mayor hace apenas unas horas en una plática en la Academia de Creatividad, en donde relató a más de 100 personas “todo lo que ha aprendido mientras se escapa de la flaca”. Esa filosofía de vida es lo que lo mantiene activo, alegre, con ganas de vivir y de hacer que el tiempo que le queda entre nosotros valga la pena.
Parte de este esfuerzo se vio reflejado en esta nueva edición del Pandatón. Más de 2 mil personas se inscribieron para correr una, dos, tres, cuatro, cinco, quién sabe cuántas vueltas al circuito ingeniado en las instalaciones del hipódromo. El chiste era reunir los más kilómetros posibles, pues habría diversos padrinos quienes comprarían esas distancias y se convertiría en donaciones para lograr darle a varios niños una oportunidad más a través de un trasplante.
“Es genial ver cómo algo tan malo como esta enfermedad se puede convertir en un evento en donde van familias completas a pasarla bien, a estar felices, a entregar su tiempo y su energía por alguien en necesidad”, recordó López durante su última plática ante miembros de la academia de la creatividad, estudiantes, invitados y uno que otro colado.
Y es que así fue, los rostros de quienes se pusieron la piel del panda, sus tenis y su mejor actitud para dar ese kilómetro extra que podría significar la diferencia para un niño. Si bien la meta lograda en esta edición se quedó muy por detrás de la recaudada hace un año, la intención permanece, así como la gratitud y esperanza de que, como bien dice Lalo, “los buenos somos más”.
En LDMX nos sentimos orgullosos de haber sido parte, una vez más, de este movimiento. Agradecemos a todos nuestros amigos, proveedores y conocidos quienes prestaron su talento, su trabajo y su entusiasmo a esta noble causa y deseamos que nuestro querido Lalo Lópezmantenga su espíritu de lucha y su fortaleza para encontrarnos en el camino en un futuro cercano.

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