Ver más allá de lo evidente

Por Israel Zepeda.
Estamos en el auge de la era de la comunicación, en la cual los contenidos están a la orden del día gracias a la interconexión entre dispositivos; estamos en la época en la que una publicación tiene millones de likes o views de acuerdo a su relevancia, comicidad o morbo. Vivimos en los tiempos en los que todos somos generadores de algo, en el que gracias a las aplicaciones y a los filtros, todos nos creemos fotógrafos. Claro, existen quienes gracias a estas facilidades descubrieron su talento para encontrar encuadres y composiciones perfectas en su vida diaria. Y les va muy bien, tanto en popularidad como con los patrocinios. Para fortuna de todos los que aman el verdadero arte de la fotografía, aún existen quienes van más allá de una pose y que conmueven con tan sólo una imagen.  

Oriundo de LeónGuanajuato, educado en Querétaro y recientemente adoptado por la Ciudad de MéxicoLuis Garvan es una de esas personas cuya curiosidad lo llevó de trazar paisajes en lienzos a los 13 años a atrapar la belleza de las personas con una sencilla cámara fotográfica de bolsillo, dos años después. “Aún pinto, ya no con tanta frecuencia. Actualmente, mi aspiración más grande está en mejorar mi técnica con el pincel, pero jamás lo reemplazaría mi gusto por la fotografía”, indica el artista mientras ajusta los reflectores para una sesión que toma en exclusiva para el equipo de LDMX

Fue hasta los 20 años de edad que tomó la decisión de adquirir su propio equipo fotográfico y dedicar su vida profesional a atrapar momentos como su modus vivendi. Después de haber laborado con un fotógrafo de bodas, consideró que era momento de comprometerse con su talento, pues encuentra en la fotografía un modo más cómodo de compartir su arte. “Puedo hacer cosas más bellas con mayor facilidad que con la pintura o con el dibujo”, asegura Garvan, quien aprendió el manejo de la cámara de forma autodidacta. La práctica diaria y el internet fueron las herramientas principales con las que afinó su talento. 
Si bien inició su carrera dentro de la fotografía en Querétaro, decidió mudarse a la CDMX hace apenas dos años, pues encuentra inspiración en esta gran urbe. “Esta ciudad es una fuente inagotable de ideas, de oportunidades. He conocido a mucha gente que me ha abierto la mente de mil formas diferentes; lugares que me impresionan por sus formas, texturas, vibras. Todo ello me inculca unas ganas inmensas de crecer, como persona y como profesional de la imagen”, indica. 

De acuerdo con él, los capitalinos somos libres por naturaleza, hecho que le contagia y le alegra. Pues un artista necesita libertad y expresarse sin miedo a la opinión popular. 
Entre sus clientes destacan varios artistas, creadores y, curiosamente, muchos fotógrafosquienes confían en él para realizarles sus retratos. “Amo trabajar con todo tipo de personas; me encanta escuchar sus historias, descubrir quienes son, más allá del rostro que atrapo en mi lente. Este trabajo me ha dado la oportunidad de conocer a gente loca y maravillosa, justo como todos ustedes en LDMX”, celebra el artista. 
Como todo artista con los pies en la tierra, Luis Garvan sabe que su talento siempre puede mejorar. Por ello, gusta de leer y seguir a grandes exponentes de la fotografía mundial, tales como Richard Avedon (a quien considera el Dios del retrato); Jacob Aue SobolJoseph KudelkaGraciela Iturbide
“Como fotógrafo, más que buscar, siento cuándo es el momento exacto en el que tengo que apretar el obturador. Es algo raro. Henri Cartier-Bresson, otro gran fotógrafo, solía decir que cuando tomas una fotografía debes alinear la mente, el ojo y el corazón. Si uno de ellos se desconecta, la foto no te hace vibrar. Tu foto tiene que contar algo, cualquier cosa; tiene que conmover. Yo quiero que mis retratos conmuevan a la gente. Que les pegue en los sentimientos. Eso es lo que me llena a mi. Cuando algo me conmueve, ya sea una película, una canción, un libro, una foto, me alimenta, me llena y me siento otra persona. Cuando la agente ve mis retratos y se conmueven, me siento satisfecho. Con eso me doy por bien servido”, finaliza Garvan
Fotografías: Joaquín García e Israel Zepeda

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