Forever Swëy

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Por Israel Zepeda.
Durante el 2008, el director Yôjirô Takita presentó una cinta llamada Departures. En ella, relata la historia de Daigo Kobayashi, un chelista quien, tras ser despedido, cambia de aires y encuentra una nuevo empleo, bien pagado pero totalmente fuera de su rango de especialidad, preparar a los difuntos para los rituales funerales japoneses. Uno de los principales puntos de su trama es acerca de la profesión para la cual nos preparamos toda la vida, pero también nos enseña que existe otra opción, para la cual ya estamos destinados. 

Jorge Luquín Ortega es un cineasta que ha participado en las principales televisoras del país con diversos productos audiovisuales; es un apasionado de los deportes que encontró en el ciclismo una forma natural y eficiente para ejercitarse y, hace tres años, descubrió en la cocina una nueva forma de emprender. 
“Una vez acudí al súper por mi despensa con mi pareja de ese entonces y nos dimos cuenta que todos los productos a la venta están pensados en familias grandes y en porciones enormes. Nadie ofrecía productos enfocados en parejas o personas solteras que viven solos. Fue en ese momento que comenzó a generarse la idea de Swëy, una línea de productos caseros hechos de ingredientes frescos, sin conservadores y en envases retornables”, indica Luquín, creador y principal responsable de generar nuevos sabores a través de la combinación de ingredientes. 
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Esta propuesta, con tres años de existencia, ha encontrado su camino en la industria del comercio local. Al día de hoy, su familia de productos incluye mermeladas, salsas, pan, pastas frescas, pastas secas, barras y productos a base de amaranto, que es lo más reciente. “Como son productos caseros, nuestro ritmo de producción es semanal. Al ser yo el único que se encarga de cocinar la mayoría de nuestros productos (el pan lo adquirimos a través de un proveedor en Querétaro que tiene un plantío de trigo orgánico), resurtimos de forma semanal un total de 120 unidades, entre salsas y mermeladas”, afirma el chef.
Uno de los lugares en donde pueden encontrar cada semana sus productos es el Mercado La Lechuza, un espacio en donde granjeros ponen a la venta sus productos hechos a base de materia de la granja. En este lugar, ubicado en Zacatecas 126, Colonia Cuauhtemoc, Swëy está al alcance de los consumidores todos los lunes de las 18 las 21 horas. También ofrecen sus productos por medio de sus redes sociales, facebook e instagram. “Actualmente contamos con una comunidad que gusta de adquirir este tipo de productos, mismos que cada semana resurten sus anaqueles con nosotros; asimismo, nos traen los frascos vacíos de productos que ya se terminaron, de manera que una parte importante de este proyecto, que es la sustentabilidad, suma el que nuestro empaque el 100 por ciento retornable”, señala Brenda García, marketing manager de Swëy
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Aunque a todas luces este es un producto que estaría en todas las alacenas de los hipsters nacionales, éste no es el target principal de la marca. Su público objetivo es, como ya mencionó anteriormente, ese consumidor al que las grandes marcas hacen de lado o, en su defecto, ignoran su existencia. “Nosotros vamos por los “forever”, ya sea “forever alone”, “forever young” o “together forever”. La gente que vive sola o en pareja es nuestro público meta, por ello nuestras botellas tienen la capacidad exacta de producto, ocho onzas. Curiosamente, la mayoría de nuestros seguidores en instagram son personas que son 100 por ciento fitness”, comenta el chef.
En cuanto al futuro de su marca, Luquín no se preocupa por aquellas firmas trasnacionales que llenan los estantes de las tiendas en todo el país; el mercado para Swëy (que, por cierto, se puede decir de dos formas: “suey” o “ése wey”) se encuentra en el mercado de nicho, aunque sí, le gustaría que traspasara la barrera que representa el comercio local y conseguir nuevos puntos de venta. “Me encantaría tener anaqueles en lugares específicos en los cuales pudiéramos vender semanalmente toda nuestra oferta. Lo que no quiero es escalarlo al punto de que me rebase, que pierda el control y el gusto de hacer las cosas, por que hago esto por que me divierte cocinar. La comida une a las personas. Me encanta ser precursor y creador de ese pretexto (algo rico para comer) para que la gente se encuentre”, finaliza el emprendedor. 
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