Flores voladoras



Por Israel Zepeda

Aún las acciones más pequeñas tienen el potencial de generar los cambios más grandes. Eso es, a grandes rasgos, lo que nos dice el "efecto mariposa". Si una de ellas bate sus alas en Hong Kong, puede crear un tornado al otro lado del mundo; si millones de ellas emigran y atraviesan tres países, se vuelven un ícono de unión, de lucha, de igualdad para todo el mundo. Para David Romero, artista visual y director (de cine, arte y fotografía), las mariposas representan mucho más que un bonito recordatorio de que incluso, los seres más pequeños, pueden cambiar el curso de la historia. 


Desde muy pequeño, Romero se mostró atraído por el arte, pasión que se incrementó cuando se mudó de Uruapan a Montréal, en donde residió durante 13 años. Después tuvo la oportunidad de vivir tanto en París y en Berlín, ciudades conocidas en el ámbito internacional por ser sede de espacios y corrientes artísticas que generan tendencia, así como hogar de grandes exponentes de diferentes corrientes. Con tantos estímulos, era normal que David se sintiera inspirado y obligado a encontrar su propia forma de contar sentimientos. 


"Cuando regresé a México en 2012, visité el santuario de las mariposas después de 10 años. Siempre visité los santuarios desde niño. Me traumatizó la degradación del ecosistema de tal manera que un año después dejé mi vida en Canadá para regresar a México a encabezar un movimiento social que promueve la importancia de todos los seres vivos: humanos y no humanos", señala Romero

De vuelta en Canadá, las mariposas que sentía en el estómago subieron hasta su cabeza, en donde se une a un movimiento social, llamado "Todos Somos Mariposas". De acuerdo con él, consiste en cultivar relaciones amorosas entre todos los seres vivos; considerar la diversidad y la inclusión de todo tipo de entes vivientes pues tenemos que pensar no sólo en el bienestar de la raza humana, sino en todo el ecosistema del cual formamos parte. 



"La mariposa es la llave perfecta para invitar a reflexionar sobre la conservación, inclusión y regeneración. Su transformación de oruga a mariposa, es una invitación a abrir nuestras mentes, a aceptar el cambio constante. Lo que es imposible para la oruga, es natural para una mariposa. Por ello me dedico a despertar corazones dormidos.", indica Romero

Aunque la figura de la lepidoptera siempre ha sido relacionada con lo débil (y se ha degradado como una burla o adjetivo al atribuir feminidad al hombre), para el artista representa algo similar a un proceso alquímico, pues sus procesos de cambio y adaptación parecieran sobrenaturales. No sólo por sus características físicas o geográficas; es, más bien, algo psicológico. Un nuevo estado mental, si es que quieren verlo así. 



Por todo ello, el director de arte es conocido por realizar instalaciones en donde la Mariposa Monarca es la principal protagonista de sus intervenciones. Ha realizado instalaciones tanto en Canadá como en Europa y México, siempre acompañado de los colores característicos de este bello insecto que, en días recientes, se ha manifestado en algunas plazas comerciales, a través de una instalación hecha en conjunto entre el artista y la firma de producción LDMX, la cual puede ser apreciada en Galerías Atizapán actualmente, con la producción de Sandra Río de la Loza

"Nuestra idea es llevar a las mariposas a espacios públicos y urbanos para convertirlos en un santuario. De esta forma, comenzamos con este concepto de transformación, las mariposas invitan a la reflexión por parte de la experiencia de estar rodeado por miles de ellas. Hemos hecho este tipo de instalaciones en San Antonio, Montreal, ahora en la Ciudad de México y, ahora que lo pienso, falta llevarlas a Europa. Será uno de mis próximos proyectos", finaliza el también conocido como Lord Mariposa.



Crédito de fotos: LordMariposa.com, Sandra Río de la Loza, McBeth GP

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