Every little thing she does is magic


Por Israel Zepeda

Felicidad, una meta o un medio; un objetivo o una herramienta; una actitud o un estado mental. Como sea, siempre es agradable trabajar con una persona quien gusta sonreír y compartir esa sonrisa con los demás, sin invitar al cinismo o al descaro. Al contrario, en nuestra profesión las caras largas son muy comunes, por las prisas, las entregas, los horarios, los materiales, las cotizaciones... siempre es bienvenida esa persona cuyo comentario certero nos hace carcajearnos hasta que nos duele el estómago, varias veces el mismo día. Este tipo de seres, quienes comparten su energía con los demás a través de la risa, generalmente son personas con una historia muy interesante detrás, pues existe algo que los hace entender al mundo de una forma diferente.

Tal es el caso de Alejandra Gosset, quien a sus 27 llegó a LDMX como nuestra administradora. Pero retrocedamos un poco en el tiempo, nueve años para ser exactos, cuando tan sólo tenía 18 años de edad e ingresó a la UAM Xochimilco para estudiar Agronomía. "Realmente no sé por qué elegí esa carrera, creo que por un momento me llamó la atención. Y aprendí muchas cosas sobre el cuidado de los sembradíos, conocí a mucha gente interesante que cuida del campo y pues eso está muy padre. Lo que ya no estuvo tan padre era salir al campo, el trabajo físico, las compostas, plantar, etcétera... eso no era para mi", recuerda Gosset

Algo que la ayudó a encontrar su camino fue que desde que ingresó a la carrera alternaba sus deberes escolares con trabajo. Primero, en un café de Coyoacán, el cual dejó para atender unos asuntos de salud. Después, continuó sus estudios, ahora en la carrera de Nutrición, mientras trabajaba en un Wendy's, labor que realizó durante tres años. Al poco tiempo después, decide renunciar, tanto a la escuela como a su trabajo, para vivir una nueva aventura laboral como "partner" en Starbucks

"Trabajé ahí por un año y luego me salí para trabajar en una escuela de posgrados para abogados, en donde la hice de "la milusos". Me encargaba de hacer diplomas, credenciales, atendía a los alumnos, coordinaba grupos, estaba al pendiente de los cursos en línea, hacía de todo. Incluso había ocasiones en las que tenía que hacerla de "edecarne" en algunos eventos de la escuela. O sea, estar parada detrás de un juez y magistrado y esperar a que terminara el evento", señala. 

Obviamente, se dio cuenta que trabajar con abogados tampoco era lo suyo. 

Así que un buen día recibió una llamada telefónica de su prima, Ana Paola García, quien tenía una propuesta para ella. "Ah, claro", respondió Alejandra, lo cual la llevó, irrevocablemente, a tener una cita con ella y Salvador Patiño en un café de Coyoacán. Fue entonces cuando los managing partners de LDMX la invitan a formar parte del equipo, específicamente como parte del team de administración. Si bien ganaba bien con los abogados, una frase de Patiño la hizo abrir su mente y pensar en las posibilidades: "Las cosas no se tienen que hacer por dinero"... 

"Es un error hacer las cosas sólo por dinero. Debes hacerlas por que te gusta. El dinero es una recompensa, si, pero debe de haber algo más que te motive a darlo todo. Obviamente tenía miedo de aventarme a hacer algo que no tenía ni idea de cómo hacerlo, pero ya conoces a Chava, te dice "hazlo con miedo", te da tiempo para pensarlo - aunque él ya sabe que dirás que si - y pues, así fue como llegué a hacerme cargo de los números en la firma de producción", indica Gosset

Alejandra dio un salto de fe, pues su experiencia laboral y personal no estaba ligada a la industria de la producción de forma alguna. A veces, durante sus años como ayudante en el colegio de abogados se organizaban algunos eventos pequeños, pero eran cosas muy sencillas, nada que ver con lo que realizamos desde nuestra trinchera. Afortunadamente, durante sus meses como parte del equipo, se ha dado cuenta que aceptar la invitación es una de las mejores decisiones que ha tomado. "El ambiente que se genera es increíble. Desde que te agregan al grupo de whatsapp te sientes bienvenida. Te presentan con todos y cada uno responde de forma muy amigable. Luego te toca conocer a todos los miembros del equipo, conoces sus historias y, aunque todos somos diferentes, todos congeniamos gracias a nuestras diferencias. Creo que esa vibra única nos hace quienes somos y eso se nota hacia afuera. Es lo que nos hace una gran empresa", asegura la administradora. 



Amante del cine, los gatos (tiene uno muy suave que se llama Jack) y los viajes - Cancún es uno de sus lugares favoritos -, Ale Gosset es nuestra persona que reparte alegría cuando puede, que es casi siempre, pues para ella, cada minuto cuenta. Esto debido a que a la edad de 18 años fue diagnosticada con una enfermedad que la acompañará el resto de su vida. Pero ella decidió que la tristeza ni la depresión la harán una rehén ni minarán sus ganas de vivir una vida plena. "Cuando te ocurren estas cosas, tienes dos opciones, juegas el papel de víctima o sales adelante. Yo decidí lo segundo, he aprendido a vivir conmigo misma y, al día de hoy, mi condición está controlada. De hecho, cambiar mi ambiente "Godín" al que vivimos en LDMX me ha ayudado mucho, tanto física como mentalmente", detalla Gosset. 

Entre sus principales responsabilidades se encuentra la de recibir y revisar todos y cada uno de los presupuestos de cada productor y evento realizado por LDMX; asimismo, también se encarga de las comprobaciones fiscales y todo lo relacionado con números, pagos y demás temas necesarios para el buen desempeño de la firma. Pero cuando la situación lo requiere, cambia el excel por una camisa que dice "PRODUCCIÓN" (así, en mayúsculas) y está lista para asistir al productor en cualquier tipo de evento. "No soy ajena al trabajo físico. En mis años en restaurantes de comida rápida comencé desde abajo hasta terminar como cajera o cocinera. No me da miedo entrarle a lo que me digan. Es muy padre trabajar en esto, pues por un lado me toca este mundo en donde hacemos cálculos con números, mismos que se transforman en eventos enormes que tenemos que vestir y darles forma. Como cuando produjimos el Pandatón, teníamos el venue vacío para después verlo completo, armado, es realmente satisfactorio. A todo ello se le suma la reacción en el rostro del cliente. No somos magos, pero casi. Hacemos los sueños realidad", finaliza. 


0 comentarios:

Post a Comment