La vida te da sorpresas


Por Israel Zepeda


Aquél que se atreva a asegurar que nuestras vidas están escritas desde el momento en el que somos concebidos y que ésta historia es inalienable, no sólo está equivocado, sino que debe buscarse a un nuevo guionista que mejore su trama. Dicho sea de paso, que busque asesoría de un director de fotografía para que le ayude a mejorar su visión y perspectiva, pues en esta producción son pocas las oportunidades para repetir una escena y la improvisación está a la orden del día. Pues la vida te da sorpresas (sorpresas te da la vida), tal y como menciona Mónica González, coordinadora de producción en LDMX, quien antes de llegar a la firma de producción fue estudiante, recepcionista, emprendedora, soñadora, mamá, papá (historia real), cocinera, entre muchas actividades más. 
"Hola, soy Mony González y porto mis 40 años de edad con orgullo. Tengo un doctorado en maternidad, pues soy mamá de tres hermosos niños - a quien se les suma mi adorado perrito, llamado Quesito- y me dedico a la industria del Event Marketing desde hace poco más de 20 años", indica. 


Su incursión en nuestra industria comenzó casi sin querer, pues al egresar de la preparatoria decide tomarse un año sabático para "eliminar tanto estrés" generado por las venerables monjitas a cargo del IPAE. Pero su familia tenía otros planes para ella, por lo que convirtió sus doce meses de descanso en tiempo productivo como recepcionista de la empresa familiar. Durante ese tiempo, se codeó con la créme de la créme en cuanto a construcción se refiere (maestros albañiles), lo cual resultó muy divertido e inspirador para ella, por lo cual la orilló a estudiar Arquitectura

"En la prepa cursé materias de área 4, humanidades, por lo que al ingresar a la carrera de Arquitectura, donde había mucho número, cálculos y temas por el estilo, troné peor que un ejote. Aguanté hasta el segundo semestre hasta que acepté que eso no era lo mío. Entonces decidí continuar mi educación, pero enfocada a lo que era mi segunda opción, la pedagogía y los niños. Por lo que comencé la carrera en Ciencias de la Educación", recuerda González. 

Quienes conocemos a Mony, nos damos cuenta de inmediato que es una mujer de acción y de pocas palabras. Por ello no es de extrañarse que, al 4to semestre de la carrera, cambio la teoría por la práctica y le dio la bienvenida a su primer hija, Andrea. Este hecho le cambió la vida y sus expectativas, así como sus mismas necesidades, por lo que ingresó a una empresa de eventos como animadora, encargada o lo que se ofreciera. Esto significó para ella y su -en ese entonces- pareja una nueva oportunidad laboral, pues juntos iniciaron su propia productora de eventos. 

"Durante 10 años estuve inmersa en el mundo de la producción de eventos que ahora considero pequeños: casinos de fantasía, fiestas mexicanas, eventos privados, baby showers, bodas, fiestas infantiles... esa era nuestra especialidad y lo hacíamos muy bien. Pero todo lo que inicia tiene un final y, cuando me separo de mi marido, una de las condicionantes era que él se quedaba con la empresa. Accedí, pues nuestra relación no terminó bien. Ahora que lo pienso fue una decisión estúpida, tomada más con el estómago que con la cabeza, no sólo por todo el tiempo invertido en ella, sino que de repente me vi sola, a cargo de tres pequeños, sin mi empresa, sin trabajo. Fue un cambio radical en mi vida", indica la coordinadora de producción. 

Pero Mony es mucha mujer para que algo como esto la detenga. No, señor. Si algo atesora de la vida es que todos los días aprende algo nuevo (y ella ama aprender cosas nuevas); tomó esto no como un problema, sino como oportunidad para probarse a sí misma y continuar, pues con tres pequeños a su cargo, lo que menos quería era mostrarles a una mamá derrotada, deprimida. Al contrario. 

De inmediato puso manos a la obra y aprendió el fino arte de la venta de artículos para la salud; abrió una antojería de Cochinita Pibil, continuó sus estudios de pedagogía y, eventualmente, realizaba eventos gracias a las recomendaciones de sus amigos y familiares. ¿Sufrir? Lo siento, Mony nunca tuvo tiempo para lamentarse de su situación, pues tenía mucho trabajo por hacer. 

Al paso de los años, entró a trabajar en una escuela primaria, en donde hizo amistad con una de las profesoras, misma que era tía de nuestro querido productor Horacio Narro - a quien Mónica ya conocía desde hace años pero le había perdido la pista-. "En el cumpleaños de mi amiga, Horacio nos invita a comer y, entre plática y plática, me invita a una de las juntas de los lunes en Barrio Alameda. Me dijo que tal vez podría interesarme participar con ustedes. Entonces fui y, aunque no los conocía en su mayoría, sentí una vibra única, como si estuviera en casa. Al poco tiempo me di cuenta que este lugar esta lleno de personas muy valiosas, cariñosas y hoy, muy queridas. Cada uno de ustedes me ha enseñado tanto, desde las técnicas de trabajo hasta los métodos de relacionarnos todos. No hay celos profesionales, no hay corajes, todos estamos en el mismo barco y remamos, sino en conjunto, al menos para el mismo lado. Todo esto hace que lo que hago aquí no sea un trabajo, sino una pasión, un gusto el cual he aprendido a llevar con todo y mi narcolepsia y cansancio crónico", señala. 

En sus experiencias profesionales previas, había realizado eventos para 4 mil personas; al día de hoy, ha sido participe de acciones para más de 10 mil personas, entre las que destacan las actividades con Toyota Live en el concierto de Coldplay durante su más reciente visita a México; Coca-Cola FEMSA, Corona Capital así como el WRC en León, Guanajuato. En todos ellos, nuestra coordinadora de producción siempre se ha mostrado como un ejemplo de profesionalismo. 

"No me veo lejos de LDMX en el corto ni en el mediano plazo. Ignoro qué será de mi vida en muchos años, pero quiero continuar mi proceso de aprendizaje aquí. Quiero llegar a ser Productora, ese es un de mis más grandes objetivos actualmente. La vida me ha dado sorpresas, algunas buenas, otras malas, pero siempre encontré la forma de salir adelante. Hoy, que tengo un gran trabajo - sin haberlo buscado pero siempre lo anhelé -, no me queda más que agradecer a la vida misma las oportunidades que he tenido y por las que vendrán, pues en un par de años más llegaré a todas las juntas con cliente en mi moto, por que soy Harlera de corazón aunque aún no tengo mi Harley. Pero la tendré, es sólo cuestión de tiempo", finaliza González


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