El costo de un concierto


Por Israel Zepeda

Hace muchos años, incluso antes de que yo naciera, México era uno de los países ninguneados por las grandes bandas y artistas internacionales, quienes no pisaban suelo nacional ni tenían planes de hacerlo. Eran contadas las oportunidades en las que bandas como Queen o Kiss visitaban nuestro país, el cual carecía de la infraestructura necesaria y de la mano de obra típica para realizar este tipo de acciones. Todo comenzó a cambiar ya entrados en los años 80, cuando varios empresarios se dieron cuenta de que el negocio de los espectáculos musicales era un acierto ante un público ávido de invertir su dinero en entretenimiento puro. Fue así como se crearon grandes empresas que, desde entonces, se encargan de organizar y producir recitales, tanto de artistas de habla hispana como de otras latitudes de la orbe.


Fue en 1990 cuando se dio el gran boom en este tema, ya que no sólo se le permitió a los promotores el negociar con bandas de habla inglesa su visita a México, sino que en las frecuencias de radio surgieron propuestas que apelaban a todo este público ansioso de escuchar otras propuestas que las que presentaba Don Raúl Velazco en Siempre en Domingo. Fue así como estaciones como WFM y Rock 101 ayudaron en gran medida a que los amantes de la música en inglés conocieran nuevas bandas y propuestas, mismas que comenzaron a llegar a nuestro país de la mano de OCESA. Entre ellos se encuentran Rod Stewart, Metallica, Guns N Roses, Michael Jackson, U2, Paul McCartney, David Bowie, Madonna, The Rolling Stones, Depeche Mode, Roger Waters, Elton John, entre muchos otros.  


Desde entonces, es común que México forme parte de las giras de muchas agrupaciones y artistas, mismas que ven reflejada su popularidad en foros a reventar y cuyos boletos se agotan a las pocas horas de haber salido a la venta, aunque esto implicara que había que estar a la intemperie por más de 24 horas en la calle para intentar asegurar una entrada - y cuyo efecto de oferta y demanda generó el fenómeno denominado como reventa-. 



Este proceso de compra venta de entradas también se ha visto modernizado, sobre todo con la llegada del internet, con la cual ha convertido el calvario y el agotamiento por varios minutos de estrés cuando su sistema busca las tan añoradas entradas. Para algunos, esta representa la peor parte de la experiencia de ir a un concierto, mientras que otros agradecemos el no tener que pasar una noche más en la banqueta de Expo City Banamex

Este elemento de modernización, más la inflación, sumado al tipo de cambio de nuestra moneda con respecto al dólar son los elementos preponderantes al momento de ponerle un precio a cada uno de los boletos para este tipo de espectáculos. Si bien en todos los años de estas acciones los precios nunca han sido baratos, fue en este 2017 que los montos sorprendieron a más de un fan de la música y el rock & roll

Celso Moreno, director general de Backline México, nos comentó que, cuando una banda extranjera decide visitar nuestro país, suelen rentar equipo a donde sea que vayan, así se evitan elevar las tarifas con respecto a aduanas e impuestos, así como los costos de transportación; esto no ocurre con agrupaciones de la talla de U2, quienes viajan con todo su equipo, por lo cual sus costos se elevan hasta por 1 millón de euros por show (de acuerdo con información proporcionada por la misma banda durante el 2009). 


En aquél entonces, el cuarteto irlandés realizó una gira por varios países, cuyos costos para la entrada de cancha general oscilaban entre los mil pesos, menos el cargo por el servicio de TicketMaster. En este 2017, la misma agrupación se presentará en el Foro Sol, con un costo de entrada general de 2 mil 500 pesos, más cargos Ticketmaster. Casi el triple de lo que costó hace seis años verlos en el Estadio Azteca en las dos ocasiones anteriores.

Mientras muchas personas hicieron el sacrificio de adquirir un boleto para asistir a este show, en el cual celebran el aniversario número 30 de The Joshua Tree, varios más decidieron no asistir debido al precio tan alto que tanto los organizadores como la productora a cargo de la banda acordaron para nuestro país, al considerarlos un robo. 

En el sitio oficial del grupo, cuando se anunciaron las fechas de esta gira para Latinoamérica, se publicó que los precios en cancha para México serían de 70 dólares; al tipo de cambio en ese entonces, nos daba un monto cercano a los mil 500 pesos. A ello habría que sumarle la ganancia de OCESA, la cual podemos calcular en mil pesos, más el costo por el servicio TicketMaster nos daba un gran total de dos mil 990 pesos


Cuando comenzó a depreciarse nuestra moneda hace más de un año, empresas como la arriba mencionada anunciaron que esto tendría una repercusión en el precio de los próximos espectáculos que llegarían a México, pues los contratos con ellos se manejan en dólares. En su momento no le dimos importancia, pero primero lo sentimos con U2 y después Paul McCartney, cuando anunció su regreso triunfal al Estadio Azteca, con precios que alcanzan hasta los 12 mil pesos por boleto. 

Poco a poco, la competencia en este sector ha surgido y, si bien estas empresas aún están lejos de representar una seria amenaza al monopolio de OCESA, van en buen camino hacia la consolidación con eventos concretos, nunca antes vistos en nuestro país. Tal es el caso de juegos oficiales de la NBA, torneos internacionales de videojuegos, entre otras acciones que antes no tenían cabida en nuestra ciudad debido a la falta de espacios adecuados para su realización. 

Algo muy curioso en México es que no importa qué tan duro sea el momento socio-político-cultural, siempre hay forma de viajar a Sudáfrica o Brasil para apoyar a la Selección Nacional; siempre es posible adquirir ese auto último modelo o el celular más reciente de más de 20 mil pesos; entonces, no sorprende que, aunque los precios de los conciertos se encarecieron hasta tres dos veces más, siempre habrá manera en la que el mexicano disfrutará del entretenimiento que se cree merecer. Pues para eso nos pintamos solos. 

Crédito de foto: u2.com, esmas.com, metallica.com, rogerwaters.com



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