Is this the real life?


Por Israel Zepeda.

Algunos dicen que las personas dejan de crecer hasta los 21 años. Pero, casi con 4 décadas en este plano existencial, puedo asegurar que el crecimiento que de verdad importa no se trata de estatura (o de peso), sino de conocimientos. Y en ese ámbito no existen los límites. Siempre se puede crecer, en sabiduría, conocimientos o experiencias; de una en una o las tres de un jalón, todo depende de tus ganas, de tus necesidades o gustos. La vida misma se encargará de colocarte en situaciones en donde tú elegirás qué es lo mejor para ti. Hazlo sabiamente, con conciencia, pues esa decisión podría definir el resto de tu vida, tal y como lo puede comprobar Michelle Montaño, mejor conocida simplemente como Mich

Montaño es licenciada en Comunicación Visual por Centro, misma a la que ingresó después de decidirse entre el sueño de toda su vida, que era convertirse en chef o enfocarse de lleno en el diseño. "Todo se resumió a que, al egresar de un colegio de monjas en el que cursé durante 16 años, fui aceptada en dos universidades diferentes. En una de ellas cursaría la carrera de administración y gastronomía, mientras que en la otra cursaría la carrera de diseño. Curiosamente tuve la oportunidad de tener una tercera opción en Centro. Realicé el examen de admisión, el cual tuvo una duración de dos días, pero todo fue muy práctico y creativo y, finalmente me quedé, con la misión de enfocarse en el diseño de empaques y animación", señala. 

La vida está en constante cambio y esto lo aprendió en el momento en que ingresó a esta universidad, pues además de hacer a un lado el anhelo de encerrarse en una cocina y cocinar, tuvo que aprender a compartir su salón de clases con personas del sexo opuesto, pues la escuela que cursó la primaria, secundaria y preparatoria era exclusiva para señoritas. Por ello, el hecho de que en sus primeras clases se viera rodeada de hombres con herramientas quienes rodeaban a un modelo desnudo durante sus clases de dibujo le mostraron qué tan surreal puede ser el mundo exterior. 



"Una vez superado ese shock cultural, me adapté al ambiente gracias a que Centro es una escuela de vanguardia, lo cual no ha perdido al día de hoy y eso es algo muy bueno. Fue ahí donde me acerqué por primera vez con temas de internet y programación, lo cual también me gustó mucho. Una vez graduada, tomé un curso de diseño web, lo cual también sumó para obtener mi primer trabajo en una agencia, Proyekto Web", indica Mich

Esto ocurrió durante el 2008, cuando el boom digital estaba a todo y diversas marcas de grandes anunciantes buscaban empresas profesionales que los apoyaran con sus estrategias interactivas. En esta empresa, Montaño se desempeñó como diseñadora web, al mismo tiempo que aprendió sobre desarrollo web. De esta forma, era responsable de cuentas como Herdez y su familia de producto, así como de Universal Pictures para México y Latinoamérica. Por ejemplo, para la productora tenían que adaptar los sitios web de sus cintas al idioma español, con todo y las animaciones. Todo ello le resultaba fascinante. 

Y dado que el auge de lo interactivo crecía y crecía, comenzó la etapa en donde el trabajo superaba la oferta laboral y, con ello, las horas extras, las presiones para llegar a tiempo y evitar retrasos. Todo ello sumado a que Montaño recibía un sueldo inferior al de todos sus compañeros y ni hablar del pago de horas extra. Debido a ello, decidió agradecer la oportunidad y migrar a una nueva oportunidad laboral dentro de una asociación llamada Instrumenta Oaxaca. "En ella ofrecían cursos de verano en donde viajabas a Oaxaca a tomar clases de música con directores de orquesta de Berlín, por ejemplo. Ellos te enseñaban a tocar el piano y todas las noches hacíamos conciertos con diferentes instrumentos. Yo ingresé como diseñadora y, en la parte web, teníamos muchísimo material para compartir", recuerda. 


Tiempo después surge una nueva oportunidad laboral gracias a la bolsa de trabajo en su universidad. En esta ocasión, era para un puesto dentro de la revista BBMundo, con la casualidad que Mich siempre fue muy fan de Martha Debayle, a quien escuchaba todos los días. Hizo la entrevista y se quedó con el puesto de diseñadora web, pero también atendía otras cuestiones que aprendió en la agencia digital donde laboró con anterioridad. Así se mantuvo durante cuatro años, hasta que le dan la oportunidad de formar parte del equipo de programación. Esto la emocionó mucho, pues le gusta convertir los proyectos en hechos, en realidades. 

"Entonces llegaron muchos cambios, en los que la empresa ya no sólo constaba de BBMundo, sino que fue creada la Revista Moi, The Beauty Effect, todo dentro la empresa llamada Media Marketing Knowledge Group. Yo viví toda la metamorfosis del grupo, pero con estos ajustes mi labor cambió, de estar a cargo de la programación a la parte de soporte técnico, lo cual no disfruté en absoluto. Mis tareas cambiaron a reponer los papeles y tintas de las impresoras, atender las quejas, etcétera. Pero al poco tiempo nació el departamento de marketing, encargados de la parte divertida del negocio, como los eventos, las firmas de autógrafos, entre muchas otras cosas. Es entonces que se genera el primer Master BBMundo y por iniciativa propia le mostré a la directora que lo mío era estar en el departamento de mkt y lo logré. Durante dos años estuve involucrada en la creación de los principales eventos de MMKG", recuerda Montaño. 

Siempre le ha gustado estar involucrada en la creación de los proyectos, en el proceso de ejecución. Sentir la adrenalina del momento, el estrés del caos controlado, la presión de resolver los problemas bien y de buenas. Y lo comprobó al pasar, en cinco años, del área del diseño, programación, marketing y, finalmente, eventos, tales como el primer Master BBMundo, Master Moi y dos Beauty Effects

Como en todo, los ciclos terminan, por lo que después de siete años, Mich y MMKG tomaron caminos distintos. Pero todos los finales también son comienzos, pues meses antes conoció a Sandra Río de la Loza en un pitch, con quien hizo clic de inmediato. Acto seguido, al buscar una nueva oportunidad laboral y después de conocer lo que hace como productora en LDMX, le hace saber su interés de colaborar con ella de alguna forma. Una vez analizados los tiempos, momentos y perfiles, se planteó a Salvador Patiño la opción de que Montaño ingresara a la firma de producción como la mano derecha de Sandra, lo cual no sólo le pareció una excelente idea, sino necesaria, pues la productora tiene muchísimos proyectos y la ayuda de Mich sería invaluable. 



"Me encanta lo que hago. De repente quisiera tener un poquito más, pero ahí vamos. Tengo muchas ganas de crecer y de poner mis habilidades y conocimientos al servicio de lo que sea necesario dentro de la empresa. Llego a un equipo que ya está formado y con varios éxitos en su haber; los veo tan unidos y con un ambiente de trabajo tan diferente a como se acostumbra que me considero afortunada de que me hayan tomado en cuenta. Y muy feliz de explotar todo esto que no sabía que podía y quería hacer", finaliza Montaño

Es así como Mich llega a LDMX, tras un largo camino recorrido y con varias lecciones de vida aprendidas durante el trayecto. Curiosamente, es amante de ponerse unos pants, tenis, chamarra y caminar, caminar y caminar. Su fin de semana ideal es recorrer 50 kilómetros aproximadamente durante un buen fin de semana. Por que para ella vale la pena todo lo aprendido en cada kilómetro caminado; el dolor que viene después es pasajero, por que la satisfacción de haber alcanzado sus metas nadie se las quita.

0 comentarios:

Post a Comment