Netflix and chill



Por Israel Zepeda

Hace no tanto tiempo (casi 40 años) que la industria del cine y el entretenimiento en casa encontró a un gran aliado en el videocasette. La sola idea de tener los éxitos del cine en un formato amigable y fácil de reproducir - siempre y cuando se tuviera a la mano una Betacam-, se popularizó de tal manera que crearon un mercado nuevo, fresco y lleno de posibilidades, tanto para el negocio formal como para el apócrifo. En casa era común que todas las películas de Disney estuvieran guardadas en cajas de cartón y etiquetadas como un cuaderno escolar. Sin imagen, sin empaque llamativo y a la venta en el tianguis o paradero más cercano. Después llegó el VHS, formato que prometió mayor calidad de imagen y después el DVD, el mayor cambio en cuanto a calidad y presentación, con el cual entramos de lleno al mercado de la reproducción digital. Y justo cuando pensábamos que el Blu-Ray y el 4k serían el futuro del entretenimiento en el hogar, llegó una aplicación que lo cambió todo. 



Netflix fue creada por Reed Hastings y Marc Randolph en 1997, con la finalidad de distribuir películas a través de correo convencional y transmisión de contenidos a través del internet. Aunque el enfoque principal durante los primeros años fue la renta de material físico enviado por correo, al poco tiempo la demanda del servicio por internet creció de forma exponencial, gracias a la entrada al mercado de la "banda ancha", lo cual les permitió ofrecer sus servicios de forma internacional en el 2010. Durante los siguientes seis años, la empresa no sólo se ha expandido en más de 160 países, sino que cambió su oferta de negocio al comenzar a producir sus propios contenidos, de la mano de talentosos creadores cuyo trabajo en el cine y la televisión son reconocidos en el mundo entero. Al día de hoy, Netflix cuenta con casi 104 millones se suscriptores en el planeta. 

Atrás quedan los días en los que Hastings y Randolph buscaron al director de la principal empresa de renta de películas en el mundo, Blockbuster, para venderle su compañía por 50 millones de dólares. Éste hecho es una de esas historias que se contaran en congresos y escuelas de negocio durante las siguientes décadas, pues de haber aceptado la oferta, hoy Blockbuster sería el amo y señor, no sólo en el mercado de renta de contenidos en formato físico, sino que tendría a una empresa que factura miles de millones de dólares al año y que revolucionó la forma en la que se consume el entretenimiento.



Su impacto es tal que algunos que conforman a la industria del cine y quienes deberían ser sus principales aliados han opinado algunas cosas no tan agradables con respecto su oferta. Christopher Nolan, por ejemplo, indica que la política bizarra de la compañía, al estrenar sus producciones en cines y en su plataforma al mismo tiempo, es un modelo sin sentido, por lo que nunca prestaría sus servicios para Netflix. "Amazon Prime entiende el juego y respeta los tiempos", señala el director. Por su parte, Pedro Almodovar, durante el más reciente festival de Cannes, indicó que sería un error otorgarle un reconocimiento a una película (Okja) que no haya sido exhibida previamente en cines. "No es que esté en contra de las nuevas tecnologías, pero mientras esté vivo pelearé para defender la magia que se crea dentro de una sala de cine", señaló el cineasta. 

Estos dos puntos de vista, uno más enfocado al modelo de negocio y el otro más cercano a la emoción y romance que genera el cine son bastante acertados en todo sentido. El cine ha sobrevivido muchos años, más que la TV, más que el videohome, más que el DVD, Blu-Ray o cualquier otro formato digital reciente. No es un producto, sino una experiencia muy redituable. Es bien sabido que en tiempos de crisis política, económica y social, la gente se escapa de su realidad, aunque sea por un momento. Se sumerge en el rito de la selección de la película, la compra de lass palomitas, refresco, dulces, la elección de butaca... Bajo esta lupa, la crítica del director de Interstellar es contundente, pues el modelo de negocio que rige al cine es una gran maquinaria que, aunque a veces se tambalea, siempre puede confiar en que un visionario creará una historia que atrapará a millones de espectadores en todo el mundo. Seamos sinceros, el cine se disfruta mejor en el cine ayer, hoy y siempre. 



Pero la oferta... mejor dicho, el alcance de Netflix no está pensado para terminar con ninguna industria ya establecida. Es una nueva forma de consumir contenidos, un nuevo canal de distribución, amigable con el consumidor final y con precios accesibles. En todo caso, quienes ya sintieron pasos en la azotea y copiaron el formato de negocio (mal, pero lo hicieron), fueron las televisoras. En específico Televisa, la cual compite directamente por la preferencia del televidente digital con Blim, al colocar todos sus contenidos originales a la orden, donde sea, a la hora que sea, si intervenciones comerciales. 

Pero hay de contenidos a contenidos. No es lo mismo María la del barrio que Jessica Jones o Cuna de Lobos que Game of Thrones; HBO es una empresa que siempre ha optado por la calidad en sus producciones, mismas que es natural que hayan encontrado un escaparate similar al de Netflix y que compita en forma y fondo en este sentido. Al final, si el trabajo carece de calidad, la gente no lo verá. Y esto ocurre en todos lados, en todas las industrias del entretenimiento, no es exclusivo de un servicio de streaming. 

Y al no seguir las reglas de la TV, Netflix ha logrado crear varias series que ya forman parte de la cultura pop actual y que han sido adoptadas por toda clase de públicos. Ejemplos como House of Cards, Sense8, Orange is the new Black, Narcos, Stragner Things, Daredevil y el resto de las series co-producidas con Marvel TV; animés como Kights of Sidonia, Castlevania, The 7 Deadly Sins; documentales y películas originales como Beast of no nation y What happened to Monday (recomendadísima) son pruebas contundentes de que no sólo basta con adquirir los derechos de distribución digitales de cientos de series y películas, sino que también es importante proponer y revolucionar las reglas del juego. 


Sobre todo cuando el trabajo de producción sale de los Estados Unidos e impulsa el trabajo de las casas productoras en otros países. En el caso de México, ya contamos con dos series originales con manufactura mexicana, Club de Cuervos e Ingobernable, más las que se sumen en el futuro cercano, no sólo mexicanas, sino Latinoamericanas, Asiáticas y Europeas. 

Netflix ya cuenta con más de 100 millones de personas cautivas en sus redes, por lo que sólo le resta ofrecerles contenidos para mantenernos cautivados en nuestras pantallas (ya sea de TV, dispositivo móvil o computadoras). Se dice que la empresa podría invadir una sala de cine de vez en cuando, lo cual sólo sumará a la polémica ya existente, pero que realmente no tiene sentido, pues el consumidor final es quien decide la mejor oferta y haría mal si compromete sus gustos con una sola pantalla. 

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