Larga vida al Playboy



Por Israel Zepeda.

Durante los últimos dos años hemos sentido la partida de muchas personas que, de una u otra forma, dejaron una huella imborrable en nuestras vidas, aunque jamás los hayamos conocido en persona. Histriones como Alan Rickman, artistas como David Bowie, Juan Gabriel y un amplio etcétera cuya partida impactó a diferentes sectores de nuestra sociedad. Pero muy pocos podrán igualar el legado de un hombre cuya visión disruptiva sobre el concepto de estilo de vida, creó una de las marcas con mayor reconocimiento en el ámbito internacional y la colocó como una de las marcas más valiosas en todo el mundo. Su nombre era Hugh Hefner.

Estudioso de las artes y la psicología por la University of Illinois, comenzó a escribir en un periódico militar, para después prestar su talento para la revista Esquire, la cual abandonó cuando le fue negado un aumento de tan sólo USD $5.00. Entonces, consiguió los fondos suficientes para montar su propia editorial, la cual editó su primer revista en el año de 1952. Su primer portada fue Marilyn Monroe, la cual vendió más de 50 mil copias. Desde entonces el título de este impreso ha sido sinónimo de elegancia, exclusividad, belleza y buen gusto en todo el mundo; desde entonces, Hefner ostentó el mismo título nobiliario como su estandarte, como el único y original Playboy.

Bajo su estandarte de liberación sexual y libertad de expresión, la marca se expandió por todo el mundo. Si bien encontró rechazo de algunos sectores más conservadores, la revista, su concepto y su éxito en ventas fue un imán para que los intelectuales y estrellas de diversas generaciones quisieran formar parte de esta oferta. A los pocos años, Playboy se consolidaba como una empresa que englobó no sólo revistas, sino películas, productos de consumo, prendas, entre muchas cosas más.

Aún con el cambio generacional que significó la llegada de los medios electrónicos durante los primeros años del siglo XXI, Hefner supo llevar al negocio a buen puerto, al dejar que nuevas generaciones se hicieran cargo de sus empresas y, al mismo tiempo, se abrió a la posibilidad de hacer propios estas nuevas formas con las que el consumidor adquiría información y entretenimiento.  Era natural que fuera por las redes sociales que todos nos enteráramos de su fallecimiento, en la tarde-noche del 27 de septiembre pasado.



"Salía del cine cuando mi editor web me avisó. Era una noticia que ya se esperaba, dada la condición médica del Hef, pero esperábamos que ocurriera en horas y días hábiles para reaccionar como él lo hubiera esperado", detalla Arturo Flores, Director Editorial de Playboy México.

Esto trajo consigo la modificación de entregas en lo que sería la edición en puerta, lo cual involucró repensar los temas de forma de que incluyera la información pertinente. Fue un trabajo arduo y tortuoso, de acuerdo con el Director Editorial, pero se logró la misión. "Pero los días siguientes también fueron muy cansados, pues al tener a Playboy México nos hacía responsables (y sentíamos la obligación) de ser el medio que más información y artículos publicara al respecto. Somos los de casa y Hef así lo hubiera querido", indica Flores.

De hecho, el también escritor confesó que le tocó hacer algo a lo que no está muy acostumbrado que digamos, otorgar entrevistas. Dado el puesto que ostenta, él sería de las pocas voces autorizadas para hablar sobre la vida, la persona y el legado que Hefner dejó a México y al mundo con su partida. Claro que esto lo hizo de mil amores, aunque le complicara su trabajo, pues su principal responsabilidad es la de editar una revista, por lo que las jornadas entre los medios de comunicación y su oficina resultaron más cansados de lo esperado.

"Playboy es una marca que suele dar noticias trascendentales cada cierto tiempo. De lo más reciente está cuando su versión en los Estados Unidos decidió ya no publicar fotografías de desnudos; después cuando decidieron regresar a la naturaleza nudista de los pictoriales y, finalmente, el deceso de nuestro Playboy original. Y si, su partida es noticia, por todo lo que generó y lo que esto implicó para el mundo, pero en lo personal me parece más relevante que su hijo, Cooper, se haya manifestado como feminista y que quiera darle un giro a la marca. Él es una persona arraigada en el pasado pero que siempre apunta hacia el futuro. Como buen chico geek, tiene esa carga nostálgica típica de los millennials, pero con un amor por el presente y la tecnología. Creo que veremos mucho de eso en Playboy durante los años que vienen", asegura el Director Editorial.



A pregunta expresa sobre si se siente heredero de la visión de Hefner o si se siente como el embajador de Playboy en México, responde que en absoluto. Más bien, se describe como un empleado más de una compañía para la cual presta sus servicios como editor que, si bien es una posición brillosa, es un empleo más pero que le encanta, pues reta su creatividad con cada edición. Si hay que encontrar a alguien que continúe los pasos de Hugh, tendríamos que voltear a ver a su hijo, Cooper, cuyas ideas tienen todo el potencial de continuar con la marca por buen camino durante muchos años más.

"Hablar de lujo es algo muy relativo. Ahora, hospedarte en un hotel sin wi-fi, luz, teléfono, agua corriente, pero cuyo costo es de 3 mil dólares, ese es el nuevo lujo que personas como Pierce Brosnan y otros actores pagan con gusto. Así veo yo el lujo que ahora retratamos en las páginas de Playboy México, más que ser aspiracional, es un lujo diferenciador. Y, obviamente, en la más reciente edición de la revista despedimos a Hefner con una serie de contenidos sobre él que nos hacen sentir como si hubiéramos coordinado un libro entero sobre su vida. Desde un recuento de sus novias hasta la ubicación del Big Bunnie, su famoso avión privado que, curiosamente, terminó en Querétaro como una atracción infantil. De esta forma le decimos adiós a un grande que ayudó a definir el siglo XXI a casi 50 años de que éste comenzara", finaliza Flores

Y con este texto también le decimos adiós y gracias al hombre cuya hambre lo llevó a creer en su sueño, dejar de ser empleado para hacer lo que siempre le apasionó, la creación de contenidos y, tal vez sin quererlo, la revolución de los mismos. La mitad del siglo XX no habría sido la misma sin el y definitivamente muchos de nosotros tampoco. Donde quiera que esté, que Hugh Hefner descanse en paz... o como se le de la gana. 

Crédito de fotos: ABC News, Los Angeles Times

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