Producer's log: No todos los héroes usan capa


Por Israel Zepeda.

Son las 3:00 am del 14 de noviembre cuando suena el despertador, programado apenas cinco horas antes por María Cervantes (Majo), production manager de LDMX. La razón de esta desvelada poco común en ella es que en menos de 24 horas debe intervenir una sala de cine y convertirla en una propuesta audiovisual única, pues será sede de la presentación de una de las cintas más esperadas de la temporada. Así pues, cual vigilante nocturno, aprovecha la madrugada para trasladarse hacia Polanco, en donde ya la espera parte del equipo, proveedores y el frío de una madrugada de noviembre. 


Camino al venue repasa mentalmente los pendientes más inmediatos. Las luces robóticas, pares y tiras LED, robóticas, consolas de luz, audio y bocinas corren por parte de Alucinarte Producciones, mientras que la construcción de varias repetidoras es responsabilidad de EMSA. Todos ellos, más Mónica y Luis, runners por parte de LDMX, van en camino para iniciar el proceso de producción. La preocupación más inmediata de la productora es que el velador del centro comercial haya recibido los nombres de todos los involucrados y no haya problemas para comenzar el armado en sitio. 

Con los primeros rayos del sol en el horizonte llega también Salvador Patiño, managing partner de LDMX, más que para revisar el proceso de montaje, su llegada es para ofrecer apoyo aunque todo parece estar en orden y de acuerdo a lo estipulado con los tiempos de producción. "Ya que todo está controlado, me retiro", señala el productor, quien acompañado de Brenda García y Mich Montaño se disponen a tomar un café y revisar proyectos en común durante las siguientes horas. 



Cerca de las 10 de la mañana llega el equipo responsable del levantamiento de imágenes. Si bien esta acción está programada para iniciar más tarde, más manos y ojos en el equipo de producción no sobran. Al contrario. El venue tiene la mejor disposición de ayudar a que todo fluya de manera correcta, pero como siempre existen inconvenientes que involucran más talacha que otra cosa. Debido a ello, el equipo cierra filas pues se nos informa que esa misma sala que se interviene tiene programada una sola función a las 2 de la tarde. Todos los banners, posters, luces, audio y floor graphics tendrían que estar listos para entonces. 

Es entonces cuando llegan los encargados de la marca y comienza el primer recorrido con lo que ya se tiene montado. Uno, dos, tres, cuatro cambios que no significan mayor problema en la zona de recepción; ya en la sala, no existe objeción alguna. Salvo terminar de vestir la zona a tiempo, antes de que la más reciente aventura del Dios del Trueno evite que peinemos cables, movamos escaleras y juguemos al malabarismo en las penumbras de una sala para 125 personas. 

Llegó Thor y nos invitó amablemente a dejar nuestras actividades, lo cual aceptamos sin chistar. ¿Quién, en su sano juicio, se le pone al brinco? Esta pausa de dos horas funcionó para que parte del equipo fuera a comer, mientras el resto recibiría la alfombra, unifilas y materiales de promoción que habría que acomodar en cubetas para palomitas y vasos para refrescos. Uno a uno, los materiales llegaron y se armó la línea de producción. 250 vasos y cubetas listos en menos de hora y media. Es un nuevo récord, estoy seguro... 

Cuando uno se concentra en el trabajo el tiempo pasa muy rápido. De repente, comenzaron a llegar los invitados. Primero fueron dos, luego cinco, ocho, hasta que una fila de más de 130 personas  se organizó por sí sola afuera de nuestro venue. Esto es una señal inequívoca de que se acerca la hora cero. Entonces, toda vez que todo estaba listo, el equipo de producción de LDMX tomo sus lugares asignados de acuerdo a la hoja de llamado recibida dos días antes. Productora, asistente, runner y fotografía listos para "abrir puertas". 



El caos controlado dio paso a la experiencia audiovisual que sorprendió a más de 130 personas que se dieron cita en la sala 6 de Cinemex Pabellón Polanco. Esperaban una sala de cine normal, se encontraron una experiencia de luz y sonido que precedió al evento principal. Las luces se apagaron y comenzó esa clase de magia que sólo el cine sabe otorgar. Dentro, cientos de fans disfrutaron de ver, antes que muchos, una aventura donde coloridos súper héroes se unieron para enfrentar a una amenaza en común; afuera, todo el equipo de producción tomó un muy merecido descanso antes del "empujón" final. 

Un par de horas después las puertas de la sala se abren y el público se ve satisfecho. Alegre. Al igual que los responsables de la marca. Entre felicitaciones y abrazos agradecen las atenciones y prometen vernos "muy pronto". Al final del día, este es el resultado que todos esperamos. Mas lo único que Majo y el equipo esperaba era la hora en la que los proveedores llegaran para comenzar el desmontaje y, de ser posible, llegar a casa a dormir un poco, pues termina un evento y la productora tiene dos más en espera. Seguramente llegará a casa y programará su despertador para levantarse temprano una vez más y comenzar de nuevo. Pues así es ella. 

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