Producer's Log: Cannes tu me manques



Por Israel Zepeda.

Las ideas suelen surgir en los lugares y momentos menos esperados. Incluso en las situaciones más inesperadas. Eso nos hemos dado cuenta Salvador Patiño, managing partner de LDMX y un servidor, quienes descubrimos que estar atrapados en el tráfico de la Ciudad de México es un excelente momento para hablar de cualquier cosa sin importancia, lo cual evoluciona de repente en ideas, conceptos, propuestas y proyectos que podrían ser tangibles en un futuro muy cercano. De esos momentos en nuestra "sala de juntas motorizada" han surgido ideas que ya están plasmadas en este blog, como los Producer's Toys, Lugares que nos encantan, el Playlist de la semana y algunas otras ideas que podrían o no verse reflejadas en este blog. Pero hace unos días, hablaba con Patiño respecto a lo mucho que ha cambiado nuestra vida gracias a nuestra chamba, lo cual nos llevó a recordar cómo es que nos conocimos en una agencia y cómo es que ambos llegamos a ella. Palabras más, palabras menos, el managing partner se sorpendió cuando se enteró que, durante mis días como periodista, viajé al viejo continente a cubrir uno de los festivales publicitarios con mayor renombre y prestigio en todo el mundo. "Tienes que contarlo en el blog", dijo. Y sus deseos son órdenes.

Terminaba la primera década del nuevo siglo y yo me había colocado como editor de sección para la revista de mercadotecnia, publicidad y medios Merca2.0. Durante dos años mis labores se enfocaron en generar contenidos para algunas de las secciones de dicho medio. En marzo del 2009 hubo cambios en la dirección del impreso. Una nueva directora editorial tomaba las riendas de la revista y sus ideas eran atrevidas, alocadas. Una de ellas fue la de acudir (a como diera lugar) a cubrir el mayor festival de publicidad y creatividad en la industria, el Festival de Publicidad de Cannes Lions, realizado en las hermosas costas mediterráneas de Francia.

Originalmente sería otro de mis compañeros quien realizaría esta misión, pero compromisos previamente planeados en su agenda hicieron que fuera yo el receptáculo de tan ambicioso viaje. Entonces comenzó la primera prueba de fuego, conseguir todo el papeleo necesario para 1.- Conseguir patrocinio para el boleto de ida y vuelta; 2.- Encontrar y reservar un cuarto de hotel cerca del Palacio de Festivales y 3.- Conseguir el pase de prensa del festival. A dos semanas de realizarse el evento, fue una labor titánica el conseguir todas las cosas (conseguí el seguro médico en "tiempo extra"); con decirles que el mail de aprobación para obtener mi pase de prensa que envía el festival me llegó a la mitad de mi viaje, justo cuando me conectaba en una computadora en el Aeropuerto Internacional de Barajas, en España.



Después de viajar más de 24 horas, llegué al aeropuerto de Niza cerca de la una de la mañana. Después de un viaje en taxi (los 100 Euros que he gastado más rápido en mi vida), llegué a mi hotel, el cual para mi sorpresa estaba cerrado. No por que estuviera clausurado, sino por que todos los hoteles de la ciudad suelen cerrar su recepción a las 11pm, mientras que los huéspedes reciben una clave para entrar y salir cuando quieran. Al no contar con esa clave, no tuve otra opción más que caminar hasta que encontré una parada de autobús justo frente a una estación de policía. Ahí esperé durante 5 horas, en la calle, con mis maletas, mi mochila, mi computadora portátil y casi mil 400 euros de viáticos. El festival había comenzado hace 24 horas y yo no había dormido en más de 36 horas y había perdido todo mi domingo cuando el avión cruzó las líneas de tiempo que dividen América de Europa.

(Fue en ese momento cuando valoré realmente todo lo que tenía en mi vida. Familia, amigos, una casa, una cama a la cual llegaría tarde o temprano. Estar así, solo en un país donde no hablaba el idioma natal, con dinero pero sin conocer absolutamente a nadie, puso muchas cosas en perspectiva.)



No tuve mucho tiempo para aburrirme, pues cerca de las 5 am Cannes comienza a despertar. Ni bien sale el sol, la gente comienza a abrir las ventanas de sus casas, las puertas de sus negocios y las redes con las que salen a pescar el producto que un par de horas después ofrecerán fresco en sus mercados. Fue entonces cuando decidí enfilar de nuevo al hotel con la esperanza de encontrar a la recepcionista. "Bon jour...! Eres Israel? Te esperábamos anoche", me dijo muy amable cuando hice mi llegada triunfal. Como pude explique lo ocurrido entre mi vuelo México-España, una espera de SEIS horas para abordar un pequeño jet que me dejó en Niza, para transportarme en el taxi más caro - y lujoso - del mundo hasta Cannes. No hablamos más, me dio las llaves de mi cuarto y, cual bulto, caí en la cama y me perdí durante las siguientes cinco horas.

Como ya mencioné, el festival había comenzado desde el domingo en la mañana y, del otro lado del mundo ya era el siguiente lunes, por lo que mi nueva directora editorial y el director de operaciones se preguntaban por qué no había mandado nada de información o publicado algo en el sitio web, al cual tenía acceso para publicar de inmediato todo lo relacionado con el evento.

No sé cómo lo hice, pero justo al medio día desperté con la pila bien cargada. Me bañé y enfilé hacia el Palacio de Festivales, el cual se localizaba a 15 minutos de mi hotel en autobús. Al no querer perder más tiempo, invertí un par de Euros en un taxi (ya no tan lujoso) y me dejó en las puertas de una estructura que reconocí de inmediato, pues al ser fan del cine vi muchas fotos del Festival de Cine de Cannes, mismo que se realiza en ese mismo lugar unas semanas antes.

El magno auditorio es el lugar en donde se realizan las premiaciones todas las noches, mientras que el sótano del Palacio funciona como sala de exposición para todas las agencias creativas que quieren compartir con los asistentes sus más grandes logros dentro del ramo de la creatividad, publicidad y mercadotecnia. Asimismo, cuenta con varios salones que funcionan para que invitados especiales, desde cineastas, escritores o los mismos directores de las más grandes agencias en el ámbito internacional, otorguen pláticas muy interesantes sobre el presente y futuro de la industria. Recuerdo que el tema principal de esta edición del festival fue "Accountability", por lo que la mayoría de las pláticas giraban en torno al retorno de inversión, pues el 2009 fue un año complicado económicamente.

Después de haberme identificado como un representante de la prensa especializada mexicana, me entregaron mi gafete, el cual me daba acceso a prácticamente TODO el festival, a toda plática que yo eligiera, a todo taller o sesión creativa. El evento era todo mío y, lo mejor del caso, yo fui el único mexicano en el lugar. Ni el Periódico Reforma, representante del Festival de Cannes en México estuvo presente. Después de haber pasado una noche en la calle, de repente tener este tipo de privilegios me hicieron sentir que todo había valido la pena.

Pero fui a trabajar, por lo que muy pronto comprendí que la tarea que me había sido encargada no sería sencilla, pues todos los demás medios estaban representados por mínimo tres personas, quienes cubrían la mayor cantidad de actividades en el Festival. Al estar solo, tuve que ingeniármelas para estar en dos o tres lugares a la vez. Tomar fotos. Escribir notas. Hacer entrevistas. Redactar textos. Tomar videos. Comer. Correr a las conferencias. Saludar a conocidos de agencias mexicanas que visitaban el festival por cuarta o quinta vez. Comunicarme con mis jefes y explicarles cómo iba el asunto. Todo eso en menos de 8 horas.

La organización de un evento de esta envergadura es impecable. Junto a la sala de prensa se encontraba el equipo de RP del Festival, quienes muy amables atendían a todos los miembros de la prensa. Todas las mañanas nos entregaban los comunicados de prensa, en donde podíamos leer quienes serían los premiados de esa misma noche. Obviamente no podíamos hacer pública esta información sino hasta las 20:00 horas de ese mismo día, pues ningún miembro del shortlist sabía esta información; aquél miembro de la prensa que filtrara información antes de tiempo le sería retirado su gafete y su presencia ya no sería bienvenida en este y en futuras ediciones del Festival.

Ya a media semana de actividades y con los tiempos medidos, me daba tiempo para caminar por las calles de Cannes, conocer su arquitectura y lugares importantes. No conocí mucho, pues apenas tenía hora y media para comer algo y regresar a la sala de prensa, pues además de las premiaciones por las noches, siempre había actividades nocturnas. Siempre habían fiestas, algunas en salones de hoteles, otras en playas, incluso se rumoró de una exclusiva festividad organizada por una prestigiosa agencia en una de las islas aledañas, pero a ella sólo se asistía a través de una exclusiva invitación.

Sólo un día no hubo actividad por la tarde, por lo que tenía muchas horas libres. Para mi buena fortuna, el ser el único mexicano de toda la prensa hizo que otros equipos de colegas me incluyeran en sus planes. En especial uno de ellos, quienes me adoptaron y me llevaban de un lado a otro del Palacio, incluso rentaron un auto convertible y querían que los acompañara a Milán una noche (Italia está a escasos minutos de Cannes). Pero uno de los mejores momentos que pasé con ellos fue cuando me invitaron a ver el partido de futbol en el que la selección brasileña se enfrentó (y se impuso) ante el representativo de Egipto fácilmente. La fiesta y la alegría de todo Brasil se sintió con toda su fuerza en la costa francesa esa noche.



Así, entre risas, prisas y mucho café bastante regular, se me pasó toda una semana en la que tuve el honor de conocer creativos de agencias como Droga5, a los estrategas a cargo de las ideas de marketing que dieron la vuelta al mundo con la campaña de The Dark Knight, a los Young Lions mexicanos que ganaron Oro con un cortometraje hecho en menos de 24 horas con un celular, a leyendas como Bob Geldof, Kofi Annan y Spike Lee, así como las reacciones de toda la industria al deceso del Rey del Pop, Michael Jackson...

Después de una semana exacta debía despedirme del Mediterráneo para tomar un vuelo matinal de regreso a Madrid, desde donde saldría mi flamante vuelo de regreso, auspiciado por Mexicana de Aviación (si, aún existía en ese entonces). Una vez aterrizado y desempolvado de esas 12 horas de vuelo, me di cuenta que este momento trascendente para mi - tanto profesional como personalmente - significaba el final de mi ciclo en la revista, por lo que unas semanas después dejaba mi puesto en el impreso.

Poco tiempo después me enteré en una frecuencia de FM que quien cubrió el festival Cannes Lions 2009 no había sido yo, sino la directora editorial misma de la revista, quien presumía en entrevistas en diversos medios el glamour, la creatividad de actividades y experiencias a las que jamás asistió. Pero eso ya no era problema mío. De hecho, me dio mucho gusto ver que la tradición que comencé durante ese año se ha mantenido constante durante las siguientes ediciones, ya con equipos más robustos y con una cobertura y dirección mucho mejor. 

El haber dejado el medio me dio la oportunidad de encontrar un lugar del otro lado del espectro del marketing y BTL; de estar del lado del medio a estar del lado creativo, del que hace que las cosas sucedan. Y si bien no fui más que un ignorante espectador en uno de los festivales más relevantes de creatividad en el mundo, siento que esa experiencia aún me es relevante para cuando nos juntamos en una de las tantas salas de junta en la logia de LDMX y lanzamos ideas al por mayor.

Esa, a grandes rasgos, es lo que viví la última semana de junio del 2009, un año en donde mi viaje comenzó en Francia y meses después terminó en Toronto, Canadá, cuando vi durante dos noches a la mejor banda del mundo. Pero esa (aquí viene, aquí viene)... es otra historia. 

Pd.- Disculpen la poca calidad de las fotografías, apenas me hacía mis primeros pininos en este respecto en aquel 2009.  

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