Producer's Log: un evento muy MOI.




Si no lo entiendes, "tú di MUÁ".

Por Israel Zepeda.

Agosto 2017.

Sandra Río de la Loza es una mujer que no dice, hace. Todo lo que se propone, lo logra. Si no tiene el contacto, lo consigue; si no conoce al cliente, consigue una cita para presentarse. Lo mejor de todo es que lo hace de una forma tan natural y con tanto gusto que ni parece que hace su chamba. Y fue por todo ello que un buen día del mes de agosto mencionó en una de las juntas que traía un brief muy interesante. Conforme entraba en detalles, nos dimos cuenta que el proyecto no sólo era muy grande, sino que traía un reto especial, pues además de ser el primer congreso que realizaría LDMX, se trataba de una marca ya conocida en todo el país con miles de seguidores y asistentes, Master Moi.


Para los despistados que no sepan qué es Master Moi, se trata de un evento único en donde expertos en diferentes ramos como la medicina, el buen vivir, alimentación, espiritualidad, entre muchos otros, se reúnen en un día y en diferentes escenarios para compartir experiencias y consejos a través de talleres lúdicos y actividades, todo con la finalidad de enriquecer la vida de quienes asisten a él. Y para los otros despistados quienes ignoren quién es la mente maestra detrás de este esfuerzo, es nada más y nada menos que Martha Debayle, comunicadora con una amplia trayectoria en medios nacionales, a quien no sólo pueden escuchar en WRadio, sino que también se dedicó a crear empresas como Media Marketing Knowledge Group, la cual edita revistas como BBMundo, The Beauty Effect y Revista Moi, de la cual se desprende el evento ya mencionado.

Con todo este background entendimos que este evento, a realizarse en algún momento hacia finales del 2017 no sólo sería una prueba de fuego para nosotros, sino también para Sandra, quien junto con Mich Montaño, lideraron el proyecto desde el primer día. Pero primero había que ganar el pitch.

Pasaron un par de semanas, la ciudad se inundó y luego se sacudió, lo cual movió algunas cosas y ajustó otras más. Finalmente, pasadas las crisis emocionales y estructurales, recibíamos el feedback tan esperado feedback, el cual resultó ser muy positivo. Ajustes aquí y allá, nuevas propuestas, renders y cotizaciones rindieron frutos, pues a los pocos días ese evento pasó de ser un deseo a una inminente y emocionante realidad.


El equipo formado por Sandra y Mich no dejaba nada por sentado ni detalle por atender. Desde la búsqueda del venue adecuado hasta los tiempos en escenario de todos y cada uno de los ponentes, cada pieza de este rompecabezas tan complejo comenzaron a tomar su lugar, listas para el gran momento en el que la Universidad del Valle de México, campus Coyoacán, abriera sus puertas para recibir a las más de mil personas ansiosas que adquirieron sus boletos meses antes de la fecha marcada.

Es así que llegamos al día cero.

Diciembre 2, 2017.

De hecho, nuestro trabajo comenzó desde el lunes 27 de noviembre, pues adecuar el campus con cinco escenarios diferentes, área de comidas y servicios, no es tarea fácil. Pero nos tomamos el tiempo suficiente para que ninguna de las tareas retrasara a otra y así enfocarnos en resolver detalles y cambios de última hora. Ya para el medio día del viernes 1ro de diciembre se habían terminado los trabajos de construcción, acomodo de sillas, mesas, materiales, etc. A continuación tocaba eso donde le encanta esconderse al Diablo, los detalles.

Que si la pintura era la correcta, que si la mesa de registro es funcional, que si el cableado no está bien peinado, que si el hospitality cuenta con bebidas y alimentos suficientes, que si las mesas de dulces ya tienen café, que si la alfombra está limpia y, por supuesto, las clásicas e infaltables pruebas de audio y video.

Toda vez que todos y cada uno de estos detalles fueron pulidos y (algunos) mejorados, nuestros relojes marcaban las 7:30 am del 2 de diciembre. A las puertas de la UVM ya se veía una gran afluencia, quienes esperaban emocionados. Algunos de ellos no eran unos desconocidos para este evento, pues se realiza desde hace un par de años, mientras que otras personas viajaron de muy lejos, como desde Los Cabos, Monterrey, Mérida y Veracruz. Todos ellos planearon sus viajes milimétricamente para llegar a tiempo a la cita, gesto que nosotros mismos tendríamos que respetar al tener todo listo y comenzar a la hora prometida.



Ni bien habían dado las 8 am, en los radios escuchamos lo que para nosotros fue nuestra marca para comenzar a correr el evento: "Martha acaba de llegar". Si, la señora Debayle quiso que Master Moi comenzara en punto de la hora. Pues en lo que llegó, saludó y caminó al escenario principal, dieron las 8 am en punto. Acompañada por un séquito de personal, saludo a todo el equipo, preguntó si estábamos listos, eligió un micrófono y se colocó a un costado del escenario mientras esperaba que terminara el video de presentación. Pocos segundos después, más de mil personas se pusieron de pie para recibir con una gran ovación a quien los había hecho desmañanarse en sábado, hacer maletas e invertir en 12 horas de camión o un par de horas de vuelo.

Es sorprendente la forma en la que Martha se desplaza sobre el escenario. Con una sonrisa plena, sincera y una emoción que se puede sentir en el aire, la emprendedora hizo al evento suyo. No necesito decir mucho. Es más, ni tiempo le dio de hacerlo. Su público la aclamaba, la celebraba y le aplaudía el simple hecho de estar frente a ellos. En ese momento el congreso se convirtió en una celebración de vida, de alegría, en algo irrepetible tanto para el público como para la creadora de este proyecto, quien después de dar la bienvenida a una nueva edición de Master Moi, se tomó una selfie con todos los asistentes.




Y si bien este pequeño acto protocolario fue un buen indicativo de que iniciamos con el pie derecho, tras bambalinas y en los radios seguimos al pie del cañón. En cuestión de minutos los más de los mil asistentes se repartirían en los cinco escenarios y talleres, por lo que comenzaría el verdadero trabajo de logística. Esto implicaba respetar los tiempos de cada ponente, así como tener listo al siguiente 20 minutos antes (a petición directa del director de cabina). Todo esto mientras Sandra y Mich atendían todos y cada uno de los detalles que surgían por aquí y por allá.

Gaby Pérez Islas, Aura Medina, Anamar Orihuela, Helios Herrera, Gerardo Castorena, y Eugenia Debayle fueron sólo algunos de los ponentes quienes compartieron con los asistentes historias, anécdotas, lecciones de vida, enseñanzas, regaños, incluso sermones. Todos muy divertidos al igual que emotivos.

Conferencia tras otra, el día se pasó más rápido de lo que podíamos imaginar. Cerca de las 8 de la noche, casi 12 horas después de iniciar el evento, Martha y su equipo se dirigieron al escenario principal una vez más. Pues todo lo que inicia debe terminar, la comunicadora tomó aire, se postró una vez más frente a su público - quienes la recibieron de pie, con aplausos y gritos -. Lo siguiente fueron quince minutos de un mensaje sumamente emocional, en el que Debayle compartió con todos los presentes detalles de su vida personal que, hasta ese día, no había hecho públicos. Tal era la conexión de la creadora de MMK con su público que, más que cautivo, estaba encantado con el día que estaba a punto de terminar. 

2 de Diciembre, 22 horas. 

Ya con el 90 por ciento de los invitados camino a sus casas, hoteles, centrales de autobuses o aeropuertos, finalmente el equipo LDMX que operó todo el evento se reunió frente a la plenaria principal para, finalmente, dar un merecido respiro y resumen "informal" de todo lo acontecido en todas y cada una de las áreas que conformó Master Moi. Desde las dinámicas en la zona de comidas, las sesiones de preguntas y respuestas, la búsqueda incansable de los ponentes, el acomodo de sillas, objetos perdidos, apoyo psicológico y emocional a los invitados, pedidos masivos de último minuto de refrescos en lata, pero sobre todo, comentamos la sonrisa y tranquilidad con la que Martha y el resto de su equipo se retiraron del lugar, al igual que la felicidad y alegría de todos y todas las asistentes, quienes vivieron un día fuera de lo común. Y de eso se trataba. 

Ahora comenzaba un último jalón, el desmontaje. Había que entregar la escuela tal y como la encontramos. Ignoro quién fue el responsable de tan grande hazaña, pues toda vez que nos dieron salida, caminé a la estación del tren ligero más cercana y, media hora después, llegué a casa sólo para regresar un par de días después a retirar una manta, cuya presencia estaba tan a la vista que nadie notó. Pero, si parafraseamos al buen Fahbs, así es esto del Rock & Roll


Créditos de foto: Mony Betanzos, Salvador Patiño, Sandra Río de la Loza, Martha Debayle.

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