Todos con Del Toro


Por Israel Zepeda

Mexicanos chingones los hay en todos lados. Desde el señor que te cobra $200.00 por lavar tu coche pero lo deja impecable, como salido de la agencia, hasta quien recibe el Premio Nobel por sus estudios y descubrimientos en el ámbito de la ciencia o el arte. México cuenta con miles de embajadores de la excelencia en todos lados; nuestro país es semillero de talento e impulsor del concepto de entregarte a tu pasión, pues esto es garantía de hacer siempre las cosas bien. Prueba de ello es la permanencia de nuestros connacionales dentro del séptimo arte, mismo que los ha reconocido dentro de lo mejor del cine de talla global. Los muy famosos y cotizados "tres amigos", Alejandro González Iñárritu, quien fue el primer director mexicano en levantarse con el Óscar por Birdman, seguido por Alfonso Cuarón en la misma terna, pero por su obra Gravity tiempo después, mientras que la noche del domingo y contra todo pronóstico, quien cierra tan selecta trilogía de creadores recibió, después de 25 años de trabajo, su primer Globo de Oro como director por The Shape of Water, Guillermo del Toro

Al igual que los otros dos que conforman tan selecta trilogía de creativos, Del Toro también hizo sus pininos en la TV abierta durante los años 80. De acuerdo con IMDB, participó en la memorable serie de terror La hora marcada como escritor, además de alternar su talento en spots para marcas como Alka Seltzer, en donde también actuó. Desde entonces su amor, admiración y respeto por los monstruos era palpable, por lo que no tardó mucho tiempo en mostrar su ópera prima, Cronos, la cual se ha convertido en un clásico en el género, no sólo para el público mexicano. 


Dado que la industria en México no pasaba por su mejor etapa, supo que su camino tendría que continuar en tierras extranjeras, por lo que mudó su talento y visión hacia los Estados Unidos, en donde - y de acuerdo con él - no le quedó de otra más que aceptar un proyecto ajeno con la condición de que le permitieran ser el escritor y director de su siguiente producción. Fue así como Mimic llegó a las salas de cine y Del Toro se estrenaba en la "meca" del cine no como él lo hubiera deseado, pero era un pequeño precio a pagar. 

Después de esta aventura poco afortunada, llegó a sus manos la posibilidad de escribir y dirigir una cinta española titulada El Espinazo del Diablo. Finalmente estaba en su ambiente, el terror, el suspenso y la creación de personajes totalmente suyos y, lo mejor, todo en idioma español. El éxito en taquilla y crítica le abrieron muchas puertas, incluso las del cine de súper héroes, el cual iniciaba un largo viaje de consolidación a principios del nuevo siglo. No podrán negar que Blade II es la mejor de la trilogía del "vampiro diurno", gracias a la visión del director y a su manera única de entender a esos monstruos que escondemos detrás de nuestra propia vestimenta.



Con el éxito como una constante en su trayectoria, sólo le hacía falta crear su nueva obra maestra, la cual encontró en Ivana Baquero a su musa perfecta para interpretar a la niña/ princesa perdida en la guerra civil española, quien a su vez estaba atrapada en una historia de realismo mágico que nos robó el corazón y nos conmovió hasta las lágrimas. Todos cantábamos que "El Gordo" se haría de su primer Óscar con Pan's Labyrinth a mejor cinta extranjera, pero fue otra belleza de película la que se hizo de ese galardón en aquel 2007. Ni modo. 

Este revés no lo hizo dormirse en sus laureles, pues creo que para él, que sus creaciones aparezcan en el celuloide es premio suficiente. Por ello su vena creativa no se detuvo. Producción tras producción, su visión ha envuelto todo tipo de formatos, desde exposiciones de arte, música, animaciones, novelas y televisión. Si bien su Crimson Peak no fue nada sorprendente, pocos sabían que Del Toro ya traía en su mente una nueva historia que, de acuerdo con quienes ya la han disfrutado, es una verdadera obra maestra. Misma que ya lo hizo ganar su primer Globo de Oro a Mejor Director. Y si mencionamos que se impuso ante verdaderos genios como Spielberg y Nolan, su triunfo sabe aún mejor.



Guillermo del Toro es un gran ejemplo de lo que todos en LDMX aspiramos a ser. A lograr. No en cuanto a premios y reconocimiento, sino a ser tenaces, a explotar nuestra vena creativa y a ser necios, muy necios, hasta conseguir hacer nuestros propios proyectos, esos con los que soñamos cambiar (aunque sea un poquito) a nuestro amado país. Y quizás, sólo quizás, servir de inspiración a otros, tal y como Del Toro nos hace sentir justo ahora. 

"Quizás no soy el director más grande, pero sí soy el director más gordo", mencionó en una premiere en México hace años. Pues hoy es el más grande y no por tonelaje. Pero sí vale su peso en oro. Todos a ver The Shape of Water este 12 de enero.

Crédito de fotos: This is year one, Wikimedia, Tubefilter

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