Everything counts



Por Israel Zepeda.

Martes, 13 de marzo del 2018. 15:15 horas. Faltan poco más de dos horas para llegar a tiempo a la cita y más de cuatro para que inicie el evento principal. Sin automóvil, entonces dos horas tendrían que ser suficientes para viajar de Xochimilco hasta la esquina de Añil con Circuito Interior. Gracias a tres distintas modalidades de transporte público (microbús, metro y metrobús), el trayecto se resumió a poco más de 60 minutos. Hay tiempo de sobra para caminar, pensar y observar el fenómeno social que sólo un concierto como éste puede ofrecer. Cientos de personas llegan a la puerta 15 del Autódromo Hermanos Rodríguez, todos con su estilo propio pero con el negro como uniforme, como el elemento visual que los une. Y es que ningún otro espectro se identifica mejor cuando se trata de ver a una de las agrupaciones más queridas y añoradas por millones en todo el mundo en suelo mexicano. Hace más de un año que agotamos los boletos y, después de tanto que ha acontecido en nuestra ciudad y en el país, nos merecemos esto, un par de horas de esparcimiento, diversión y emoción, de la mano de Depeche Mode.


La banda trajo su Global Spirit Tour a nuestro país, tal y como ocurrió con Touring the Angel y el Tour of the Universe, en 2006 y 2009, respectivamente La última vez que la banda visitó México fue hace nueve años, por lo que se antojaba un recibimiento más que caluroso, lo cual se notaría en la energía y gritos característicos de nosotros los mexicanos.

Cerca de las 18:00 horas y con todos los involucrados reunidos, es momento de pasar todos los filtros de seguridad, desde el establecido por la misma gente de seguridad del recinto hasta el de la policía auxiliar, quienes después del respectiva revisión, permiten la entrada de todo, menos de encendedores. Superado todo esto, nos abordan diversas marcas a través de sus embajadores específicamente uniformados para invitarnos a vivir experiencias, probar sabores nuevos o invertir nuestros centavos en unas cajetillas de cigarros. Algunos mililitros de Coca-Cola sin azúcar después y con chela en mano, ya estamos rodeados por el respetable que poco a poco llena la zona General A del Foro Sol, recinto cuyo cupo oscila entre los 60 y 70 mil espectadores en su totalidad.



Encontrar un lugar desde donde posamos disfrutar el show no es difícil; entre más cerca de la cabina de audio, mejor. Además de que es el mejor zona para escuchar mejor todos los aspectos musicales, también es posible ver sin problema el escenario, las pantallas y toda la parafernalia que el trío de Basildon rentaron para este show. "La banda viaja ligero, tanto el backline como el audio y las pantallas las rentaron acá", señala Salvador Patiño, managing partner de LDMX y fan declarado de la banda, quien sin pena y con mucha emoción repite la experiencia que vivió hace apenas 48 horas.

"La estructura y el escenario es de OCESA", señala Patiño, dato que sorprende a un iniciado como yo, quien se preguntaba las razones por las que la estructura era muy parecida a la usada por la misma banda en años anteriores, así como por otros artistas como Muse, cuando toco aquél único concierto en ese venue, varios años atrás. "Roger Waters y U2 tienen sus estructuras, pantallas y luces hechos a la medida, por lo que los tienen que mover por todo el mundo; no es el caso de Depeche", indica el managing partner. Dado que esto impacta directamente en el precio del boleto, tiene todo el sentido del mundo lo que dice nuestro querido productor en jefe.



Las pantallas (de al parecer 12x8 m) captan nuestra atención. A primera vista, el pitch de la pantalla central era de 8, al igual que las laterales. Por otro lado, parece que el equipo de sonido frontal pertenece a HMD Production Lab, mientras que el delate es de Meridian, dos de los principales proveedores con los que trabaja LDMX. (#PuroChingón.)

Mientras la zona General A comienza a llenarse, las luces se apagan, lo cual significa que la banda abridora sonará en unos segundos. Conocidos para algunos, desconocidos para otros, Rey Pila hace un buen trabajo en "calentar motores" para el show principal. Terminan su intervención pasadas las 20:00 horas y, de repente, un video aparece en las pantallas. No, no es Depeche, sino un promo sobre la marca Hublot y su trabajo de beneficencia con la banda, a través de la venta de un reloj edición especial (Y por ahí decían que en este show no se hablaría de este tipo de temas...). 



Faltaban 15 minutos para las 21 horas cuando regresamos a las tinieblas, una vez más. El Foro Sol estaba a un 98 por ciento de su capacidad y la zona General A comenzaba a congestionarse de forma muy incómoda. Pero no importaba, la atención de todos se posó en las tres pantallas que poco a poco encendieron sus pixeles con trazos de colores. Going Backwards abre el último show de Depeche Mode en la Ciudad de México y los gritos ensordecedores de más de 60 mil personas lo celebran. 

Si bien son sólo tres los integrantes oficiales de la banda, otros dos más los acompañan en sus giras y vaya que se hacen notar. Peter Gordeno, teclados y Christian Eigner, batería (una verdadera RIATA), suman su talento a Gore, Fletcher y Gahan, quienes desde el primer segundo se adueñan de la tarima. Sobre todo el frontman, cuya icónica silueta se dibuja frente a la pantalla central y sus características poses no hacen más que hacer arder las gargantas de todos los presentes. 



Durante la siguiente hora el show es un bombardeo de éxitos y temas conocidos por todo el mundo. It's no good, Useless, Barrel of a gun, Precious, Cover me... una tras otra significaron una oleada de emociones que subían y bajaban de intensidad. Hasta que llegó In your room, pues en pantallas dejaron el circuito cerrado para mostrar visuales muy poderosos. Igualmente con Walking in my shoes y Cover me, las tres canciones sirvieron de marco para que todos los asistentes miraran una historia que se hilaba de manera muy sutil, románticamente con el tema en cuestión. ¿Quién podría ser el responsable de este concepto? "Anton Corbijn, obviamente", mencionó el managing partner. Y, de acuerdo con el tour program, el fotógrafo y cineasta está acreditado como el director artístico de toda la gira. Era lógico que Depeche Mode no confiaría en nadie más que en Anton para que sus visuales fueran nada menos que emotivos y espectaculares. 

Si bien este es el Global Spirit Tour, hubo muy pocas canciones del disco que le da nombre a la gira. Dos para ser exactos. Contrario a la noche anterior, Where's the Revolution cedió su lugar a Policy of Truth, por lo que dudo que alguien la haya extrañado. Para ser sinceros, después de viajar por varios países y continentes con esta gira durante el año pasado, era lógico que esta evolucionara, de ser una herramienta de promoción de su más reciente disco, a ser una gira de éxitos, tal y como le ha funcionado a muchas otras bandas más. 

Casi tres horas de concierto se fueron como pan caliente. La gente, como siempre, entregada hacia los artistas, mientras que ellos se veían alegres, inspirados, como si supieran algo que nosotros no. ¡Vaya, incluso Andrew Fletcher se veía feliz antes, durante y después del show! ¿Será que los rumores son ciertos y esta sería la última vez que México recibiría a Depeche Mode? ¿Sería posible que ésta es su gira del adiós? "Yo no estoy muy seguro de eso", mencionó Daniel Cobos, director de operaciones de ifahto y uno de los más grandes fan de Depeche Mode en nuestro país. "Se acerca el 40 aniversario de la banda, por lo que tanto la agrupación como la disquera tienen una oportunidad única de lanzar un disco conmemorativo con los más grandes éxitos de Depeche, lo cual podría dar cabida a una nueva gira...", señala Cobos. Y tiene toda la razón, no hay razón lógica por la cual una oportunidad comercial tan atractiva habría de pasar desapercibida.  

Hubiera estado genial que las horas de show se extendieran un poco más; que las poses "afeminadas" de Dave Gahan hubieran continuado por un par de horas más; que las notas de la guitarra de Martin L. Gore se hubieran extendido hasta los confines del universo y que los sampleos y lo que sea que haga Andrew Fletcher en su panel de control se hubiera alargado al infinito. Merecemos más conciertos como estos, más bandas como estas, más noches como esta. Más como ellos. Más de ellos. Más Depeche Mode. I just can't get enough

Créditos de fotos: Toni François, Chino Lemus.

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