Su propio camino


Por Israel Zepeda

Todos los días salimos a las calles de nuestra ciudad y la recorremos de punto a punto con el único objetivo de llegar a nuestro destino a tiempo. Subimos puentes, recorremos avenidas, pasamos a un costado de enormes edificios, naves industriales, estadios, parques, entre pasos a desnivel y estamos tan acostumbrados a su presencia, a sus sombras que rara vez nos detenemos a pensar qué función tienen estas construcciones en nuestra vida. O si es que la tienen, en primer lugar. De preguntarle a un arquitecto, éste les contestaría "por supuesto que es importante, ahora más que nunca, pues toda construcción debería satisfacer las necesidades del ser humano a través de la modificación y alteración del ambiente físico que nos rodea". Y eso en sí es la arquitectura y, quienes la ejercen, lo hacen a través de preceptos estéticos. Incluso, está considerada como una de las bellas artes. Actualmente, la arquitectura está principalmente asociada con el diseño de espacios que sean funcionales para la vivienda. La construcción de casas y edificios forma parte de la actividad más frecuente del arquitecto, quien debe tener en cuenta una gran cantidad de preceptos a la hora de realizar sus proyectos. Todas sus obras deben levantarse de modo seguro y, al mismo tiempo, ser amigable con el medio ambiente, así como también ser hermoso a la vista. Tal y como lo hace el arquitecto Fernando Romero.

Nace en México en 1971 en una familia dedicada al desarrollo urbano, por lo que estudió arquitectura de 1991 a 1995 en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México. Después, se unió a las oficinas de Officer for Metropolitan Architecture (OMA), en Rotterdam, Holanda. Para 1999, fue líder de proyecto y responsable de la obra Casa de Música en Oporto, Portugal. Este edificio, situado en un terreno considerado patrimonio por la UNESCO, ha sido reconocido como un ligar internacional distinto de las artes escénicas, así como un hito para esa ciudad. El New York Times lo describió como "una de las salas de conciertos más importantes en los últimos 100 años". Con este logro, se hizo miembro del American Institute of Architects (AIA) y del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México

Fundó fr·ee, en la capital de México durante el año 2000. Desde entonces, su trabajo está fuertemente ligado a la investigación y a los estudios del contexto/ terreno, además de que abrazan la diversidad y la idea de que el diseño debe encontrar soluciones sustentables que garanticen la viabilidad económica y social, así como la integración ambiental. Su trabajo es muy amplio y comprende una variedad de escalas, programas y morfologías que se extienden por todo el mundo. Durante el 2010, fr·ee formó una compañía alterna en Nueva York para atender el número creciente de proyectos culturales, religiosos y comerciales en los Estados Unidos

Entre sus principales galardones está el haber sido ganador del concurso Intertalleres 2017 en la Facultad de Arquitectura de la UNAM; fue el arquitecto del año 2010 por Fashion Group; Arquitectura joven 2009 por parte de la Sociedad Mexicana de Arquitectos; Líder Global del Mañana en el 2002 en el Foro Económico; Premio Bauhaus 2005 por Villa S. March; Premio de Arquitectura Pamphlet por Translations; Premio SARA en el 2005 por parte de la Sociedad de Arquitectos Americanos y recibió el Premio internacional Bauhaus en el 2004 en Alemania.

Entre sus principales logros arquitectónicos en México se encuentran  dos construcciones emblemáticas para el país, el Centro de Convenciones en Los Cabos, G-20 Convention Center, el cual tiene una capacidad para 6 mil 500 personas en un área de 5 mil 500 metros cuadrados. Está ambientado para congresos, exhibiciones, festivales y eventos de todo ámbito; fue construido en tan sólo siete meses y una de sus características más destacadas de esta construcción fue la pared verde que se encuentra en su estructura, la cual es la más grande del mundo, con una extensión de 2,700 metros cuadrados. 



Otra de sus obras adorna la zona de Polanco y es ya un referente de la cultura, el arte y la arquitectura en todo el mundo, el Museo Soumaya. Diseñado por Romero en el 2010, cuenta con un área de 22 mil metros cuadrados, en el cual se exhiben alrededor de más de 70 mil objetos provenientes de diversas colecciones desde el siglo VX hasta las pertenecientes a los grandes artistas contemporáneos. Su fachada exterior está compuesta por 16 mil mosaicos hexagonales los cuales generan un efecto distinto de acuerdo al ángulo en el que se vea. Su estructura interna está compuesta por una rampa alrededor de seis pisos, cada uno con una temática específica. Todo esto lo ha convertido en el museo privado más visitado en todo el mundo. 

Actualmente, el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México es una obra diseñada por fr·ee y Foster + Partners. De realizarse como está concebido, promete ser uno de los aeropuertos más grandes del mundo, con una extensión de más de 555 mil metros cuadrados, además de ser el más grande del continente. 



"Me siento muy privilegiado de estar cerca de gente extraor­dinaria que posee capacidades extraordina­rias y que ha hecho cosas extraordinarias en distintos contextos: en la arquitectura, en los negocios. La verdad es que me siento muy afortunado y privilegiado; sin embargo, mi proceso de diseño y de arquitectura es una carrera personal en la que tú te desarrollas, tú haces tu propio camino. De lo que me siento muy agradecido es del privilegio de poder dedicarme a lo que me gusta, porque, al final, eso es lo que te conecta a hacer bien algo y es lo que te vincula a tener una vida de plenitud y el amor a tu trabajo", menciona Romero a la revista Forbes México.

Fuentes: Forbes.com.mx, Wikipedia, Quién

Crédito de fotos: open4business.com.ua, @free_fernando_romero 

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