Crónicas de Coyoacán: Centro de leyendas



Por Israel Zepeda

Para quienes cursamos la primaria en los 80 y 90, la historia de México era una parte fundamental del plan de estudios en ese momento. Conocer nuestras raíces gracias al estudio de las ruinas prehispánicas, la mezcla que nos dejó la llegada de la cultura española, el inicio de nuestra identidad a partir del movimiento independentista y, finalmente, la revolución que nos dio el sistema de gobierno que, hasta hoy, funciona en nuestro país. Con más de 700 años de registros y conocimientos que han pasado de generación en generación, el mexicano cuenta con un acervo cultural impresionante, rico en tradiciones y costumbres, algunas mezcladas a conveniencia de los conquistadores, otras luchan por no desaparecer y mantener sus formas sin modificarse. Fue así como los relatos tomaron un nuevo significado en el contexto popular y comenzaron a nacer las leyendas que, al día de hoy, forman parte integral de nuestra cultura como pueblo y raza. Tan sólo en la Ciudad de México existen cientos de historias que maravillan a quienes las escuchan e intrigan a quienes se preguntan si pudieron ser verdad o no. Y un sitio como lo es Coyoacán no se queda atrás.

"La muñeca" de la casa de cultura Reyes Heroles. 

Este lugar  es una de las casas culturales más impresionantes de la delegación Coyoacán. Fue nombrada así en honor al reconocido historiador y politólogo. Dentro de este espacio se ofrecen conferencias, cine, teatro, exposiciones de artes plásticas, presentaciones de libros, reuniones de trabajo, muestras de danza, seminarios, recitales musicales y de coros.  La Casa se levanta en un predio que tenía el nombre náhuatl de Izotitlán, o entre izotes, palma silvestre con que se tejen los sombreros. 

En tiempos de la Colonia, circa 1780, la casa pertenecía a Don Juan de Luna Celis, quien en el terreno tuvo una pequeña fábrica de papel. En el México independiente, en pleno siglo XIX, la fue adquirida por la familia Espinoza de los Monteros. Años más tarde, en 1912, Don Francisco Armida se mudó aquí con su familia, quien conservó el viejo casco original y la antiquísima cruz atrial que permanece en el primer patio de la Casa. Su fachada cambió durante la década de los 40, cuando la familia Armida comenzó a ampliarla para poder alojar a todos sus miembros, sin modificar el viejo estilo colonial.




Éste vendió la propiedad al Partido Revolucionario Institucional (PRI), el cual la utilizó como casa de campaña para la presidencia de Miguel de la Madrid Hurtado. Una vez ganadas las elecciones, se donó a la delegación para fines culturales, y hoy en día es una de las casas culturales más hermosas e importantes de la Ciudad de México.

Cuenta la leyenda que una niña pequeña de cabello rubio se pasea de noche por los jardines de la casa de la Cultura. Se dice que vivió y murió hace muchos años en la casa. Aunque sus padres se mudaron tras su muerte, ella prefirió permanecer en el que fuera su hogar. Los trabajadores del lugar la han apodado como “La Muñeca”.

El fantasma de Belisario

Belisario Domínguez fue un médico y político mexicano de ideología liberal y constante opositor de Victoriano Huerta, a cuyo derrocamiento contribuyó. Ostentó los cargos de presidente municipal de Comitán y senador de la república por el estado de Chiapas.

Fue precisamente su abierto rechazo al gobierno de Huerta lo que lo llevó a una muerte trágica, pues la noche del 7 de octubre de 1913 fue sacado de su habitación de hotel y llevado al cementerio de Xoco, localizado en Coyoacán. Ahí fue torturado y asesinado de varios balazos. Sus asesinos sepultaron su cadáver desnudo y quemaron sus ropas con petróleo. Este hecho fue fundamental para la caída del régimen de Huerta, quien a los pocos días que se supiera que estaba involucrado en el crimen. La mutilación de la lengua de Domínguez se convirtió en leyenda por sí misma, al igual que sus fantasmagóricas apariciones en el panteón donde fue martirizado y ultimado. Pues dicen quienes visitan el lugar por las noches que aún es posible escuchar sus gritos de dolor.




El monje de la Conchita. 

La Plaza y la Iglesia de la Inmaculada Concepción, comúnmente llamadas "La Conchita" son parte de un barrio antiguo de Coyoacán, que proviene de la época del Virreinato de la Nueva España. Tras la conquista, Hernán Cortés comenzó a edificar diversos lugares,  como las casonas antiguas, la Plaza e Iglesia de Santa Catarina, la Iglesia de San Juan Bautista, y especialmente, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento de Coyoacán, que en aquel entonces era el Palacio de Hernán Cortés.

Cuando Cortés llegó a lo que hoy es México, se cautivó por una mujer indígena llamada La Malinche, ella se convirtió en su mujer, así como su traductora. Hernán mandó construir una casa, que ella prefirió en rojo, y la casa tenía un jardín amplio, entonces él mandó construir la iglesia de la Concepción, dedicada a la Virgen, la cual estaba al cuidado de los monjes Franciscanos.

La iglesia fue construida sobre un altar tolteca, con la finalidad de evangelizar a los indígenas. Pero a finales del siglo XVII se construyó un nuevo templo, con nuevas bóvedas en la techumbre, la linternilla de la cúpula y se eliminó la cerca del atrio. Con la urbanización de la zona que se incrementó en los siguientes años, la iglesia se convirtió en el centro de su propia plaza. 

Y es en este lugar que, de acuerdo con muchas personas, se dice que se aparece un monje, el cual transita entre dimensiones en el interior de la construcción. Quien lo ha visto asegura que el camino que sigue el ente no hay alguna entrada visible,  mientras que por donde desaparece no hay alguna puerta por dónde salir. Son  varios los testimonios que hablan de esta curiosa aparición. 

- Y muy pronto otra leyenda llegará a establecerse muy, muy cerca de La Conchita -. 


La llorona

No podía faltar una de las leyendas más conocidas y terroríficas de todo México. Si bien la historia de la madre que busca desesperadamente a sus hijos asesinados la ubica más por el sur de la ciudad (en Xochimilco, específicamente). De acuerdo a las crónicas de Bernal Díaz del Castillo, se cuenta el relato de una mujer de origen indígena quien era amante de un caballero español. Cuando ella le pidió formalizar la relación, él se negó porque pertenecía a la alta sociedad y no podían relacionarle con una mujer que no tuviera sangre noble o peninsular. 

Esa noche, cuando regresó a su casa, la mujer despertó a sus pequeños hijos, tomó un puñal y los llevó al río, el cual se encontraba muy cerca de su casa, los apuñaló varias veces hasta que los dejó sin vida. Tras reaccionar y darse cuenta de lo que había hecho, corrió desesperada por el río, el cual cruza el sur de la ciudad hasta llegar a  donde actualmente se encuentra Río Churubusco, emitió el escalofriante grito por el que todos la identificamos. Testigos aseguran que es posible escuchar sus lamentos en diversos parques de la CDMX, sobre todo en los canales de Xochimilco

Fuentes: Leyendas Mexicanas, Wikipedia, Chilango.com, DondeIr.com, PaginaCiudadana.com

Fotos: MásPorMás, CityExpress, ExpendienteParanormal, TeatroMex.com

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