Smooth operator



Por Israel Zepeda


El día de hoy queremos compartirles la historia de alguien a quien tal vez conozcan o quizás no. Si se dedican a la producción y han realizado alguna actividad en el sur del país, más específicamente en el hermoso caribe mexicano, es muy probable que esta persona se haya involucrado de alguna forma. Su nombre es Roberto Mendoza, pero es más conocido por un sobrenombre tan curioso como común, el Inge. Común, pues por que ingenieros hay millones tan sólo en México; curioso, por que el buen Mendoza jamás cursó ingeniería alguna, más bien es un mote obtenido por la repetición que por un título otorgado por una institución universitaria. Así es como se le conoce de este lado de la trinchera y así es como responde. Muchos lo ubicarán por todos los años en los que hizo que Cancún se convierta en una capital de la producción para el país pero muy pocos conocen la historia que ha hecho de este hombre una verdadera leyenda en nuestra industria. En LDMX tuvimos la fortuna de que haya encontrado unos minutos en su apretada agenda para platicar con nosotros sobre cómo fue que un adolescente chilango terminó por ser uno de los indispensables cuando se trata de producir eventos en el sureste del país. 


A sus 44 años funge como Director de Ventas de Circle Events, empresa en la que trabajan 17 personas más, entre ellas su esposa y su socio. Se especializan en la creación de stands, señalizaciones, aunque muy recientemente es solicitado para producir exposiciones completas, congresos y eventos en general, por lo que trabajan nueve días a la semana, 32 horas al día. Así es el ritmo del Inge, quien nunca pensó que su trabajo sería tan solicitado, dado que existen otras opciones en la zona (y con muchos más años de experiencia...). 

"Mi vida de hoy es estar detrás de un escritorio y veo la vida pasar mientras reviso presupuestos, apruebo compras, reviso permisos, firmo contratos... las únicas veces que salgo de la oficina es para ir a scoutings, tomar medidas y tener juntas con los clientes - cuando éstos no vienen a mi oficina -. Pero antes me la pasaba todo el día en la calle con el fino arte de prospectar clientes, cuando comencé hace ya tantos años", señala Mendoza



Cuando era niño sus padres se mudaron a Cancún, lugar donde terminó su infancia. Lo tuvo que dejar cuando llegó a su adolescencia, pues se fue a estudiar la prepa a Querétaro y a Guanajuato. Pero a los 18 años se regresó a la costa pues no tuvo el apoyo de su padre para estudiar su carrera soñada, piloto aviador. A sabiendas de que era muy rebelde para la escuela, prefirió hacerse responsable de su personalidad inquieta y buscó un trabajo en donde pudiera invertir esa energía que no lo dejaba tranquilo. 

"Ahora sí que quien busca, encuentra. Así di con este hermoso mundo de la producción; un amigo necesitaba apoyo para un evento realizado en un hotel, me apunté y esa fue mi entrada triunfal a una industria que, oficialmente, todavía no existía en la zona. Esto ocurrió hace más de 20 años. Al poco tiempo me tope con las personas con las que se formaría en el corto plazo la empresa JS Audio Visual. Recuerdo que mi primera vez en un montaje con ellos el staff hacía pruebas de sonido la canción Smooth Operator de Sade, cuando estaba muy de moda. Desde entonces esa canción se me quedó grabada en la memoria y le tengo un cariño especial. A partir de entonces supe que ésta sería la profesión a la que le dedicaría mi vida entera", recuerda el Inge



En esos tiempos se carecía de todo en Cancún. Si bien la zona hotelera comenzaba a consolidarse y el destino mismo daba muestra de su potencial como un destino para eventos corporativos, no existía personal calificado o experto en el manejo de maquinaria y equipo especializado en eventos. La mayoría del personal trabajaba como ayudante en general para gruperos, televisoras y ya. Quien tenía el equipo, carecía de talento y quien tenía el talento, carecía de equipo. Si a ello se le sumaba el tercer elemento, el servicio, pues la industria no estaba en pañales, sino en plena gestación. 

Además, como un pequeño detalle más, era necesario que quienes trabajaran en esto de los eventos tenían que hablar inglés, pues la mayoría de los clientes eran extranjeros. Con todo y todo, el Inge se aventó desde 1994 hasta el 2001 en JS Audio Visual, cuando decidió que la situación por la que pasaba la empresa no era la conveniente para él y su familia. "Ocurrieron dos o tres asuntos que complicaron la solvencia de la empresa. Acababa de nacer mi primer hija y pues con esa responsabilidad encima no podía darme el lujo de no cobrar. Entonces comencé un negocio de renta de computadoras e impresoras y me iba bien. Lo malo de eso es que mucha gente comenzó a copias mi modelo de negocios y el mercado comenzó a saturarse. Entonces decidí ir un paso más allá y renté hubs y distribuidores de internet alámbricos con modem. Junto con un amigo aprendimos a hacer redes y fuimos los únicos en Cancún en atender ese mercado por un tiempo, pero yo extrañaba hacer eventos, caray... ", señala. 



Debido a ello, regresó a las andadas con Presentation Services, quienes le prometieron el cielo, la luna y las estrellas. Aunque sabía que jamás le cumplirían esas promesas, aceptó el trabajo por que "le gustaba su onda". Aunque en su casa carecían de algunas cosas, él era muy feliz. Así lo fue durante casi un año, tiempo en el que hizo crecer a esa empresa. Al poco tiempo después tomó una gran decisión de negocios, el adquirir un rayo lasser de cinco watts en Miami. No lo sabía usar, pero igual así lo rentaba para diversos eventos y, como se dice, "se pagaba solito". 

"Esa experiencia representa mi primer tropiezo en la industria. Mi socio en aquél entonces tenía mil deudas y pues, un día decidió vender el lasser para liquidarlas. Así, sin decirme ni avisarme. Imagínate, yo con mi segunda hija en camino, tuve que ponerme abusado y moverme para no quedarme en la calle (y además de que no me dio ni un centavo, lo vendió muy barato, caray...)", comenta entre risas el Inge



Con este aprendizaje encima decidió abrir su propia empresa de servicios audiovisuales. Se unió con un amigo suyo, ex colaborador en Presentation Services, adquirieron equipos básicos de audio, video e iluminación e iniciaron de cero. Como sus oficinas tenían una casa rentada y, como él solía decirlo, él y su socio eran dueños de la mitad de nada. Pero con clientes que ambos tenían, al menos tenían sus objetivos definidos, pues los fierros los puede tener cualquiera, pero los clientes es otro cantar.

Después de cuatro años de competir y empujar su empresa, decidió emplearse de nuevo en JS e invertir sus ganancias en su propio negocio. Ahí fue cuando una vez más su socio le jugó chueco y lo defraudó. Le quitó todo, desde el equipo, dinero, oficinas, todo. Incluso se fue del país. AB Solutions, nombre que tenía su firma, terminó de forma trágica. Y si bien estaba empleado en otro lado, esta segunda decepción le pegó muy fuerte. 

"Con JS abrimos oficinas en la CDMX y, aunque los números fueron buenos, al final decidieron poner como encargado a otra persona y esto, sumado al fraude que sufrí, me generó una enorme depresión. Y así viví durante cinco años. La persona amable y alegre que era yo se convirtió en un ser lleno de rencores, de desconfianza. Me peleaba con todo el mundo, pues me di cuenta que durante toda mi vida mucha gente había abusado de mi por ser buena persona, por lo que decidí que nadie volvería a verme la cara nunca más. Siempre fui muy chambeador, nunca he faltado un día al trabajo - si, he llegado bien crudo, pero así chambeo -. Siempre he sido muy responsable y me encanta trabajar. De eso me di cuenta durante esos años que estaba deprimido, que siempre he sido una persona que siempre empuja pa'delante y que mi chamba tenía mi propio sello y que eso es lo que le encanta a los clientes que durante décadas han confiado en mi", señala. 



En JS Audio Visual no le iba mal económicamente, pero el Inge siempre quiso hacer más cosas. Se dio cuenta que las cosas (buenas y malas) ocurren por algo, por lo que decidió hacer algo sólo para él. Sin socios que le dieran la espalda una vez más. Por azares del destino conoció a Juan Carlos Calix, un carpintero, con quien después de platicar le ofreció poner un taller juntos. Y así, con muy bajo perfil, comenzaron a trabajar en la realización de señaléticas y construcción en general. Al poco tiempo el trabajo se duplica, por lo que su esposa Érika se suma al proyecto como Gerente General (pues los regaña como tal) y se sumó la construcción de escenografías a los servicios del taller. Esto ayudó a que Mendoza volviera a ver al mundo con el optimismo de antes, más no así su cuerpo, el cual comenzó a menguar entre sus responsabilidades dentro de JS y las que tenía en su taller. Los ataques de pánico, zumbido en los oídos y su bajo peso fueron las alertas suficientes para que tomara una decisión contundente, pero necesaria. 

"Llegó una temporada en la que lloraba todos los días por las tardes y realmente no tenía como justificar esas lágrimas. Finalmente me di cuenta que no era feliz con mi vida. Entonces, a principios de agosto del 2016, cuando justo terminaba un evento que realizo año con año en JS, llegue a mi oficina, me postré en mi escritorio y así, de zopetón, me pregunté "¡¿Qué estoy haciendo?!"; Vi a mi alrededor y me vi rodeado de pastillas para controlar mis achaques. Fue entonces que decidí renunciar. No fue una decisión fácil, pues uno necesita la lana y, como buen técnico, pues nunca pensé en ahorrar, pero lo primero es la vida y pensé que por mi y por mi familia tenía que cambiar mi vida. Entonces abrí mi correo y escribí a los socios "el lunes ya no vengo" y, como las chachas, me fui. No con la finalidad de boicotearlos, sino que no quería que tuvieran tiempo para convencerme de lo contrario, pues sabía que lo lograrían. Así me salí con la mía. Sentí muy feo, no sé si ellos sintieron algo, pero bueno. Fue un adiós que tenía que hacerse", recuerda. 

Entonces, después de más de 30 años de trabajo, finalmente se tomó una semana para descansar y pensar qué haría con el resto de su vida. La respuesta la tuvo siempre frente a él, su pequeño taller de señalización se convertiría en un proveedor más de servicios de construcción y marketing para todos sus clientes. Y así ha sido durante los últimos dos años. Circle Events es un proveedor que, además de construir señalizaciones, escenarios, escenogradía y stands, ahora también realiza muebles de diseñador para instalaciones permanentes, tales como el Hard Rock y mostradores para aeropuertos. 



"¿Y el estrés se fue, magicamente? ¡Claro que no! Acá sigue, sólo que ahora lo puedo controlar más, pues todo lo que ocurre en mi empresa depende de mi. Y mi principal preocupación es hacer que mis clientes estén contentos con mi trabajo. Seré muy humano, pero también soy muy intenso. Me gusta exigir, pero también exigirme a mi para que mi gente esté bien, estable y contenta. E impulsar a que ellos mismos no se estanquen y que piensen en tener sus propios negocios. Así como yo lo hice, quiero que ellos alcancen sus objetivos en la vida", comenta. 

Y así es como Roberto Mendoza, mejor conocido como el Inge llegó al lugar en donde se encuentra el día de hoy. A veces se pregunta cómo es que se salvó de tantas cosas, dado que en este negocio los vicios están tan a la mano y a cada metro. Atribuye su estabilidad a su esposa, quien lo ha apoyado desde siempre, a sus hijas quienes son su principal motivador y a que encontró el rumbo de su vida desde que era joven. Lo suyo es la producción, la construcción, el servicio. Le divierte, le estresa, le hace enojar y le da vida.

"Acá se llora, se desvela, se pelea, se lucha... pero cuando lo tienes todo fácil y a la mano, ¿Pues así qué chiste? Por eso reventé y me re-inventé. Y lo volvería a hacer, de ser necesario", finaliza el Inge

Moraleja: si te mandan a trabajar en el montaje de un speaker internacional, además de hacer tu chamba como técnico, runner o lo que sea que hagas allá adentro, ponle atención al ponente. Hazle caso. Apréndele. Está ahí por algo y tu estás ahí por una razón. Además de que te pagan por ello, te llevas conocimiento cuyo valor es incalculable. Esa fue la escuela de Mendoza y es gracias a que supo aprovechar esas oportunidades que hoy es uno de los mejores proveedores de toda la zona de Cancún y el Caribe

En LDMX respetamos su deseo de seguir low profile, por ello no incluimos una fotografía de él; más bien, les compartimos fotografías de su trabajo, pues éste lo describe mejor que una imagen.

Crédito de fotos: Circle Events.

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