La última gran Diva



Por Israel Zepeda. 

Con más de cincuenta roles en su repertorio, así como una estela de grabaciones y de noches memorables en los principales escenarios del planeta, la gran Diva Montserrat Caballé falleció este fin de semana. No sólo nos dejó un gran legado artístico, lleno de logros, récords y memorias únicas, también fue un ejemplo y ayuda para cientos de personas con sus labores pedagógicas y de apoyo a las generaciones de cantantes que han seguido sus pasos, tanto dentro como fuera de España, su país natal y que la vio triunfar en todo el mundo.

Caballé no fue sólo una cantante con una gran interpretación, control y bellísima voz. Fue también una intérprete privilegiada que tuvo el acierto y las condiciones necesarias para participar en un momento histórico de la ópera: la recuperación del bel canto en la segunda mitad del siglo XX. Este lugar exigía una pureza de emisión y una línea continua de voz que no estaba al alcance de todos los cantantes. Por eso quedó postergado durante más de un siglo y por eso sólo fue posible su recuperación cuando las voces privilegiadas de Caballé y Joan Sutherland alcanzaron su madurez.


Siempre fue una cantante muy musical, capaz de fiar su carrera a sus enormes facultades. Su historia y talento se bastaba con su instinto musical y sus enormes facultades. También se valía de otro instinto: el de supervivencia. Caballé era una estrella y, como tal, era capaz de elegir siempre a los pianistas y a los directores de orquesta con los que se sentía arropada. 

Todo ello no le restaba importancia, pues ella siempre fue capaz de adaptarse a todo el repertorio y de destacar en cualquier ópera gracias a la belleza de su voz. Entre sus méritos está también el interés que puso por la música española y la generosidad con la que difundió piezas como las Canciones negras de Xavier Montsalvatge o La vida breve de Manuel de Falla


Pero para quienes no están familiarizados con el mundo de la ópera, seguramente reconocerán a la Diva por sus actuaciones más populares, como la realizada con el mismísimo Freddie Mercury. Cuenta la leyenda que, una vez que Mercury terminó de componer Barcelona, circa 1986, buscó por todos los medios tener una reunión con Caballé - a quien admiraba con vehemencia- con la finalidad de ofrecerle la canción. No fue sencillo, pero al final pudo presentarle el proyecto, el cual recibió halagos por parte de la Diva, quien aceptó gustosa en trabajar con el rockero inglés. Años después, este tema fue utilizado en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Mucho antes de que Pavarotti & Friends sacudiera a la cultura pop con sus duetos, Montserrat ya brindaba en backstage con otras estrellas de rock. 

También se le recordará por el recital ofrecido en la Casa Blanca en 1985, como parte de la visita de estado del rey Fahd de Arabia Saudita, cuando Ronald Reagan era presidente de los Estados Unidos; asimismo, su visita entre las ruinas del Gran Teatro del Liceo de Barcelona, recinto que tras un gran incendio lo redujo a escombros en 1994. Con este gesto daba su apoyo incondicional por la cultura en España

Su vida está llena de anécdotas increíbles que, a partir de ahora, iniciarán su viaje dl boca en boca hasta convertirse en leyendas de la ópera y de la cultura popular. Por ejemplo, nadie se imaginaría que con esa voz privilegiada, Caballé soliera fumar con frecuencia (hay quienes aseguran que hasta dos cajetillas por día); el haber dejado boquiabierto al Papa Benedicto XVI con su interpretación del Padre Nuestro escrito por José María Cano (integrante de Mecano) durante el Encuentro Mundial de las Familias o la curiosa y ferviente admiración del público alemán por la soprano, quien ofreció diversos conciertos en recintos alemanes, acompañada de su hija, la también soprano Montserrat Martí

Somos la generación que veremos partir a los últimos estandartes de aquellos grandes movimientos culturales y sociales que le dieron relevancia al siglo XX.No nos queda más que rendir un sentido y merecido homenaje desde nuestra trinchera a todos aquellos que, de una u otra forma, le dieron forma a lo que somos, como sociedad, como cultura, como eternos admiradores de todas las bellas artes. Así nos despedimos de la última gran Diva de la ópera española, quien sin buscarlo ni quererlo, fue la precursora de la unión de dos géneros, cuyo legado se mantendrá durante muchos siglos, en todos los reproductores musicales, sin importar el formato. Por los siglos de los siglos. 

Fuentes: ABC.es, elmundo.es, losreplicantes.com, wikipedia.

Crédito de foto: El País, Billboard, El Universal, Wikipedia, Marca.com

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