Play that funky music



Por Israel Zepeda.

Uno de mis empleadores gustaba decir que "levantas una piedra y surge una agencia de publicidad", al referirse a la gran oferta de prestadores de servicios, tan sólo en México. Y en efecto, si revisamos los medios especializados y checamos sus rankings, vemos que son cientos de empresas que operan en nuestro país y que ofrecen prácticamente los mismos servicios. Lo interesante de este sector es que, al mismo tiempo que es muy basto, funciona también como un micro cosmos en donde las mismas personas rotan entre empresas, una y otra vez. Incluso hasta de forma cíclica, ya sea por el talento, por las oportunidades de hacer un buen negocio o por los compadrazgos. Al final, todos los que jugamos en este deporte terminamos por conocernos, de una u otra forma. A veces esto es todo lo que se necesita para que las personas adecuadas se conozcan y encuentren que sus caminos van en paralelo, por lo cual es inteligente recorrerlo juntos. Quien es talentoso siempre encuentra una forma de desarrollarse y triunfar. Tal es la historia de Gerry Ramírez, diseñador por convicción, músico de corazón y emprendedor porque ya era hora.

Nació en la Ciudad de México, pero desde pequeño conoció los placeres de viajar, por lo que creció entre la capital, Guadalajara y Sinaloa, estados en donde tiene familia y fue parte fundamental de su formación personal. "Soy bien chilango pero siempre digo que soy de los Mochis; es algo muy conveniente para comenzar una conversación", indica entre risas Ramírez

Desde muy pequeño supo que su destino era ser diseñador gráfico, aunque la música también le llamaba, pues su familia está conformada por artistas. Pero fue hasta la prepa en que comenzó a tocar instrumentos de forma más profesional, pues estudió música por un tiempo, aunque jamás abandonó la idea de profesionalizarse en el diseño. Finalmente, estudió esta carrera en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, en la licenciatura en diseño y comunicación visual con especialización en audiovisual y multimedia a los 22 años. Antes de terminar la carrera ya contaba con un empleo en la casa productora Post In House con Juan Fontana de Rosas, cineasta argentino.


Después entró a laborar de tiempo completo en Estudios Ajusco, en donde aprendió sobre producción, montaje y transmisiones en vivo. Fue ahí en donde se dio cuenta que lo aprendido en la escuela no es ni el 5 por ciento de lo que es trabajar en la vida real. "Trabajé ahí cuatro años para después freelancear con ilustración digital en agencias como JWT y Ogilvy por año y medio. Fue durante ese tiempo que gané el Premio Nacional de la Estampa 2005 y una mención honorífica. Competí contra varios de mis maestros y al ganarles me dio un ataque de pánico y ya no volví a inscribir una pieza. Pero este premio me dio el valor para meterme de lleno al diseño, por lo que tomé un empleo en HDO, una empresa dedicada a comunicación interna y desarrollo organizacional de las empresas", indica. 

Su trabajo se enfocaba en realizar campañas internas para sus clientes Phizer, Kellogs, Holcim Apasco, PepsiCo, entre otras, todas relacionadas con asuntos de diseño, videos, visuales y estructura de campañas. Año y medio después, Juan Antonio Ochoa, su jefe, deja la empresa y Ramírez hereda su puesto, mismo que no retuvo mucho tiempo debido a... diferencias con los directivos.

Para ese entonces, Ochoa se había colocado como director en Glue, área BTL de JWT, por lo que se va a trabajar con él; después colaboró en el área de pharma y después en ATL dentro de la misma agencia. "Nuestro jefe ahí era Esteban Sacco, un creativo bien cabrón. Pero me pasó lo mismo, al tener diferencias con los directivos, éstos me invitaron a cambiarme de área. Acepté. A los tres meses no me renovaron mi contrato. Me aplicaron la que es conocida como la "Walterziña", bromea. 

Una vez más, Ochoa le da la oportunidad de ingresar a Primer Nivel, en donde se enfocó en puro BTL como director de arte. Año y medio después se dio cuenta que como diseñador no tendría mucho crecimiento y, al conocer el proceso creativo, era lógico que su carrera hiciera un ajuste hacia estos ámbitos, lo cual, en sus propias palabras, fue muy sencillo. 

"Mi logro más importante es que creamos el concepto de lo que fue Corona Music durante el 2010. Primer Nivel fue mi casa durante tres años, pero de nueva cuenta me dieron las gracias por... diferencias con los directivos, con la diferencia de que en esta ocasión fui uno de los tres sacrificados. Uno de los desterrados en esa ocasión fue otro gran creativo, Eduardo de la Mano", recuerda Ramírez

Mientas su carrera profesional la publicidad evolucionaba de agencia en agencia, Gerry también tenía un proyecto alterno enfocado a un ámbito más musical. Su banda, Funk Fleiks, solía ser una agrupación regular en el Pata Negra. De hecho, tuvieron la fortuna de viajar a Europa y tocar en bares de Madrid y Barcelona, experiencia que les abrió las puertas de varios recintos una vez que regresaron a México. Grabaron un disco producido por Ernesto Kong, productor de Kudai, Christian Castro y Alex Syntek. "Pero cuando estábamos a punto de lanzarlo, mi hermana se embarazó y tomó un año sabático que se convirtieron en siete años. Desde entonces la banda se encuentra en stand by (Dora, mi hermana, es la vocalista, Jorge Mérida toca el bajo, Mike Muñoz la guitarra y yo la batería). De repente nos reunimos para tocar sesiones en azoteas, todo informal y más por el gusto de hacerlo que por otra cosa. Aunque el sencillo que traíamos estaba muy bueno... no sé, de repente me dan ganas de revivir ese proyecto", comenta.


De vuelta a su vida profesional, después de salir de Primer Nivel comenzó a freelancear de nuevo. Así pasaron cuatro meses hasta que Eduardo de la Mano lo contacta con Mariano Badaracco de la agencia Ninja, en donde trabajó como creativo/ producción. De él aprendió mucho sobre este sector de la industria, pues Badaracco decía que su labor era más como director de arte de los eventos, no sólo la producción. Resolver con poco para que se viera chingón. Así hicieron varios proyectos, como el lanzamiento de Kraken. En sus palabras, pasar por esa agencia estuvo poca madre. 

Pero una vez más, cuando las oficinas de Ninja se mudaron a otra ubicación, Gerry quedó fuera del equipo por... diferencias con los directivos. "Con todo lo que le aprendí a Mariano traía mi ego bien alto, por lo que se me hacía muy poco lo que ofrecían en otras empresas cuando volví a buscar trabajo. Volví a freelancear un rato hasta que me topé con una oferta laboral en ifahto. Los contacté, hice las pruebas y al poco tiempo me dieron el puesto. Ahí estuve poco más de tres años y, finalmente, aprendí que ser grillero y tener diferencias con los directivos no era el camino ni la actitud adecuada. Fue una escuela increíble, aunque el crecimiento es muy limitado, pues para poder subir, mi jefe inmediato - Lalo Zamora -  tendría que mudarse a otro planeta para ascender en la agencia. Y como eso no pasará en las siguientes dos décadas, hice lo que todo diseñador convertido en creativo/ productor y con aires de músico tiene que hacer", recuerda Ramírez

Gerry Ramírez deja ifahto para fundar Submarino Marketing, en conjunto con Luis Lili. Fue entonces cuando le cayeron varios "veintes" respecto a las responsabilidades de quien funda y dirige un negocio. Muchas veces los jefes son catalogados de culeros, por no querer pagarle más a sus empleados, pero éstos ignoran muchas cosas que los directivos tienen qué hacer para que su empresa se mantenga a flote. "El sueldo de los empleados es sagrado, no se debe jugar con él y nunca debe faltar. Con esta experiencia entendí que en toda mi vida laboral había actuado como un gran idiota, pues criticaba sin saber a ciencia cierta cómo funcionaban las cosas. Tuve la oportunidad de platicar con dueños de otras agencias y muchos se sinceraron conmigo al decirme que no me daban chamba por ser tan grillero. Pero ya conocí el otro lado de la moneda y aprovecho este espacio para aconsejarle a todos los que se sienten menospreciados en su sueldo que no la caguen y le chambeen duro", menciona.


Tres años después de fundar y consolidar a Submarino como una agencia más en la oferta publicitaria en México, toma la decisión de dejarla para ampliar sus horizontes y oportunidades. Es entonces cuando se reencuentra con Chava Patiño, a quiene conoció en ifahto como director de producción. Platicaron, encontraron coincidencias en sus proyectos profesionales y, sobre todo, la buena vibra que emanaba de Ramírez convenció a Patiño de invitarlo a formar parte del equipo. "No necesité mucho tiempo para aceptar la invitación, la calidad humana de todos en LDMX y la energía que se mueve ahí es increíble. No le temo a los cambios, si levanté una empresa una vez, qué no haré con gente que son, a todas luces, de lo mejor que tiene nuestra industria", asegura Gerry

Al final de la plática, Gerry acepta que su vida ha sido muy compleja, pero muy interesante. Recientemente casado con el amor de su vida, está listo para enfrentar todos los retos que el destino le ponga enfrente, pues la experiencia que ha reunido durante tantos años ya lo curaron en salud. Con su familia como motor principal y sin nada que perder, está ansioso por darle mordidas al mundo entero. "¿Lo único que me hace falta? Sentir las luces de un escenario una vez más. El escenario me llena", finaliza.

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