Crónicas de Coyoacán: Perro que ladra te ama


Por Israel Zepeda

La Ciudad de México es un espacio en donde la cultura ha permeado en todos lados. Desde los grafittis, las intervenciones, las instalaciones, hasta la publicidad ha tomado cierto nivel artístico como nunca antes hemos visto. Es, afortunadamente, una urbe repleta de opciones artísticas y culturales, cuya oferta es lo bastante amplia como para apelar a todo tipo de públicos. La alcaldía de Coyoacán ha sido durante décadas una de las embajadas culturales, arquitectónicas y de cultura emergente más importante de la ciudad; no sólo mantiene su característica estética colonial, con esos callejones, iglesias y casonas, sino que también ha sido un celoso guardián de muchas librerías - mucho antes de que se volvieran mainstream -, obras de teatro y conciertos callejeros, así como es hogar de cientos de restaurantes, reposterías, cafeterías y churrerías que nos alegran la vida. También hay espacios en donde se pueden disfrutar películas, talleres de lectura y, por supuesto, obras de teatro. Uno de estos sitios es conocido por todos como La Capilla, un espacio para quien gusta de la magia inherente que generan los actores sobre un escenario. Y, en esta ocasión, en su interior resguarda una historia muy especial, pues trata sobre el amor incondicional que es interrumpido por la necesidad y necedad humana. 


Ladra Corazón, de la escritora y actriz Alejandra Urdiaín, aborda la historia de dos perros que, ya en el antirrábico, esperan su final mientras el público conoce los hitos de su vida, desde que nacieron y cómo fue que llegaron a este lugar del que, al parecer, ya no hay salida. Dirigida por Emanuel Morales y con un elenco formado por la misma Urdiaín, junto con Caribe Álvarez, entre otros, destaca la presencia de dos marionetas que representan a dos perritos, Luna y Cachivache, quienes dan pie a que la historia tome vuelo y toque los corazones de quienes la disfrutan. 

Álvarez interpreta a Mauricio, un trabajador de un antirrábico quien goza de placer al inflingir dolor a los animales. Es, a todas luces, el villano de la historia. "Es complicado manejar la violencia y coraje que tiene este personaje. Me afectó mucho, pues soy animalista desde hace muchos años. Para comprender los motivos de mi personaje, el director me pidió que viera videos en donde las personas maltratan animales, sobre todo la mirada de las personas que disfrutan generar dolor a estos animales. Este proceso fue complicado, pero necesario, pues hay una razón que motiva toda esa obscuridad, toda esa ira", detalla.


En esta segunda temporada y ahora en su nuevo hogar, el teatro La Capilla, esta historia busca generar conciencia sobre el amor y abandono a los animales, por lo que se presentará en este foro todos los sábados y domingos a las 12 del día hasta el 6 de enero del 2019. Fiel a su propia naturaleza que la hizo diferente a las demás obras, mantiene el apoyo de dos fundaciones que apoyan a varios animales en necesidad (desde perros, gatos, hasta caballos, cerditos, etc...), al donar la mitad de sus ingresos a Rescate Animal y Nitin Neza


"Este proyecto es la segunda temporada que arrancamos este 15 de diciembre en La Capilla. La primera temporada me la propuso Lola Cortés y yo la vi como nuestra oportunidad para poner nuestro granito de arena en esta temporada navideña para generar conciencia en estos días en el que los animales se regalan como juguetes. Pues en diciembre los aceptan, pero en enero es cuando les abren las puertas de la calle, pues son simpáticos al principio, pero después se hacen pipí, popo, muerden los cables y ya no son bienvenidos en las casas. En el mejor de los casos los amarran en las azoteas; en el peor, los avientan en la carretera, tal y como ocurrió con una perrita que rescaté de la carretera", indica Álvarez

Además de generar conciencia sobre la situación actual de los animales en México (que ocupa los primeros lugares de maltrato animal en el ámbito global), es también invitar al público en general a que experimenten la experiencia de la adopción. Sin prejuicios, sin engaños y de una forma totalmente responsable, tanto por parte de quien adopta como por quien ofrece este servicio. Durante esta segunda temporada, al final de cada función y con el apoyo de las dos fundaciones ya mencionadas, se buscará colocar hasta 80 perritos y gatos en sus nuevos hogares - tanto temporales como permanentes -. El público que así lo desee podrá abrir las puertas de su casa y sus corazones para recibir no a un juguete, sino a un nuevo miembro de la familia. 

Este proceso dura un par de meses, en el que las asociaciones visitan a quienes quieren adoptar, los entrevistan y analizan si su casa es viable para albergar a uno de esos seres. Una vez aprobados, podrán disfrutarse el resto de sus vidas. Pero, en caso de que no funcione, es posible regresarlos a la fundación, esto con la finalidad de que no regrese ese círculo vicioso de abandono y dolor. O, en su defecto, la gente puede ofrecer su casa como un hogar temporal. "Un perro adoptado es muy agradecido, tanto que puede dar la vida por ti. Ellos entienden perfectamente cuando las puertas de una casa se abren y los aceptan en ella y están siempre dispuestos a regresar ese cariño que estamos dispuestos a entregarles", asegura Caribe

Durante la primera temporada de Ladra Corazón se entregaron cerca de 40 mil pesos a las fundaciones. En esta ocasión, la meta es un poco más ambiciosa, por lo que, aunque ésta sea una temporada corta, quieren hacerle la mayor difusión posible. "Y, además de donaciones en efectivo, también es posible hacer contribuciones en especie, ya sea con camitas para perros, croquetas o lo que el amable público quiera o pueda ofrecer. Todo suma", finaliza Álvarez. 

Lo dicho, Coyoacán es un lugar mágico en el que muchas cosas convergen. Pero para LDMX es un verdadero honor formar parte de este esfuerzo que, a través del arte, de la cultura, busca cambiar al mundo, un corazón a la vez. Por ello les hacemos la más cordial invitación a que se den tiempo los próximos fines de semana para conocer una experiencia nueva y, de paso, mejorarle la vida a un ser que tanto lo necesita... en una de esas, te das cuenta que tú también lo necesitabas. 


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