Ensamblada en México



Por Israel Zepeda

Creo que no me equivoco al asegurar que la gran mayoría en LDMX tenemos una fascinación enorme por las motos. Sólo basta con ver cómo babeamos cuando Antonio Montero, Key Account Manager de la firma de producción llega a cualquier reunión, junta o evento sobre su flamante y enorme motocicleta Harley Davidson Road Glide Ultra CVO 2015. Todos, absolutamente todos soñamos con tomar la carretera en ella o, al menos, salir a la tienda montados en tan poderoso monstruo. Y seguramente nos accidentaríamos en el proceso, pues aunque tenemos toda la intención de vernos cool en dos ruedas, la realidad es que no es como andar en bicicleta. Y más allá de lo divertido que puede ser andar de un lado a otro, también es fundamental conocer las leyes de tránsito, saber cómo reaccionar ante un tráfico tan hostil como el de la CDMX y, por supuesto, conocer los primeros auxilios básicos para salvar tu vida o la de alguien más en caso de accidentes. Comprarse una moto es muy fácil, pero hacerse responsable de sí mismo y de los demás requiere compromiso, entrega y muchas horas de práctica, tanto arriba como abajo de la moto. Tal y como lo aprendió Andy Aboyo, administradora de empresas por la Universidad del Nuevo Mundo, así como dueña, ama y señora de Moto Clinica 4th Avenue 69


¿Qué es esto? Es un lugar en donde todos, absolutamente todos pueden aprender, de manera dinámica, entretenida y eficiente, como rodar tanto en la ciudad como en la carretera de forma segura. Asimismo, se imparten cursos de primeros auxilios, talleres y mucha buena onda byker

"Me di cuenta de que las motos eran lo mío desde que era muy pequeña. Un tío en Valle de Bravo tenía una ponymática (una moto con motor de podadora) y desde que la monté por primera vez supe que eso era lo mío. Con el paso del tiempo compramos trimotos, cuatrimotos, una carabela pantera... yo me daba vueltas en todas, desde muy pequeña y sin que mis papás se enteraran. Mi cómplice era mi tío, quien me permitía tomar los mandos y desde ahí comenzó mi amor por el motociclismo, a mis 10 años de edad", indica Andy



Tiempo después, cuando tenía 18 años, se compró una Genesis 600 de pista. La usaba para subir y bajar de su casa en Cuajimalpa. Incluso, con cinco meses de embarazo, solía usarla en sus traslados diarios, hasta que un día casi tuvo un accidente, por lo que entendió el mensaje y decidió dejarla por la paz... al menos, hasta que naciera su hijo. Pero su marido se le adelantó y vendió su moto, para evitar que se subiera en ella con todo y chamaco. 

Con el paso del tiempo y sin motocicleta, su hijo (ya todo un adolescente) obedeció a sus genes y le dijo a su mamá que quería una moto. "Yo le dije que no tenía inconveniente en que tuviera una, pero que se la tenía que comprar él solito. Y pues tres meses después me dice "mamá, acompáñame por una Yamaha 250 a la agencia"... O sea, hizo algún trato con su papá y pues bueno. Él se compro la suya y yo aproveché y me la mía, con las que salíamos de paseo a las pirámides o a ver a donde. Algunos meses después, nos decidimos por nuestra primer Harley Davidson y desde entonces me enamoré de la marca. En carretera son un amor", confiesa.



Pero como en toda historia, la tragedia se presenta cuando uno menos se lo espera. Andrea recibió una llamada de su hijo, quien le dijo que se había accidentado y que no se podía mover. Una vez que recibió atención médica y se arreglaron las cosas, ella comenzó a pensar en que tenía que hacer algo al respecto, sobre todo para la gente que más quería. No era nada formal, pero la idea comenzó a crecer en su mente, a tomar forma. A germinarse, pues. 

"Ocurrió otro accidente, ahora sobre avenida Revolución. Un coche sale de una intersección, no vio a mi hijo y éste tira la moto para evitar un golpe más duro. Yo lo vi todo por el retrovisor y casi se me sale el corazón... Todo terminó bien, el compadre del coche se portó muy bien, muy educado y no le pasó nada grave a mi hijo, pero mi idea de hacer algo para evitar que estos accidentes ocurran vuelve a sonarme en mi cabeza. Pero me mudo a Guadalajara en donde puse una empresa de grúas para motocicletas", recuerda. 



Ahí ocurre algo curioso, pues sus amigas le piden que les enseñe a andar en motocicleta. Esto representó una oportunidad para que Andrea se diera cuenta de que lo suyo no era el godinismo, sino que lo que en verdad le apasionaba era enseñar y compartir todo lo que sabía del mundo del motociclismo. Poco tiempo después regresa a la ciudad de México para trabajar en una agencia de marketing en donde se mantuvo algunos años, pero la idea de tener algo suyo y que tuviera que ver con las motos dejaba de ser sólo un anhelo para convertirse en un proyecto sólido. 

"Comencé a hablar con mis amigos sobre la idea de crear una escuela de manejo de motos. Algo muy casero, con motos usadas y así... todos me decían que sí, pero ninguno me decía cuando. Con tanto éxito obtenido, durante el 2015 rodamos hacia Taxco con unos amigos de la CDMX y tuve un accidente, en el cual me fisuré un hueso del pie. Necesitaba muletas, por lo que pedí ayuda en facebook. Un amigo, Marcos, me acompaña a comprar unas y aproveché para contarle mi proyecto, a lo que me contesta que le mande la propuesta por escrito. Y ahí me tienes, sentada frente a la computadora como nunca antes lo había hecho. Mi concepto casero comenzó a tomar una onda más formal. Lo leyó, le interesó y el 18 de abril me confirma que le gustaba el proyecto y que lo haríamos bien. Dos semanas después firmamos el acta constitutiva", recuerda Aboyo

Tiempo después, aún como empleada de la agencia de marketing, se accidenta en una rodada hacia Pachuca. Salió golpeada, pero sin mayores problemas. Pero fue en ese momento en el que se dio cuenta que tenía que hacerse responsable al 100 por ciento de su proyecto, por lo que renuncia a la agencia, decidida a entregarse por completo a su emprendimiento.



"Oficialmente comenzamos operaciones en octubre del 2015 para inaugurar nuestras oficinas en noviembre. Pero en febrero del 2016 mi socio Marcos se mató en un accidente de moto. Eso fue muy difícil, apenas comenzábamos y recibir un golpe de estos pues me sacudió mi mundo. Pero yo me sentía (y me siento) con un enorme compromiso hacia él, pues su confianza hacia mi y el proyecto era plena y hasta ciega. Yo lo invitaba a que visitara el lugar para que viera en qué me gastaba su dinero y él me contestaba que él confiaba plenamente en mis decisiones. Al día de hoy es un angelote que nos cuida desde entonces", asegura. 

Una vez superada esta transición, tanto emocional como de negocios, Andy logró consolidar su proyecto en un verdadero centro de formación. Originalmente estaba pensado exclusivamente en las mujeres, pero al poco tiempo comenzó a recibir participantes del sexo opuesto, gracias a la variedad y calidad de los cursos que implementan. No sólo son de manejo, sino que también cuentan con primeros auxilios, mecánica, inspección y mantenimiento, tanto en taller como on the road. Gracias a ello, sus lugares siempre se agotan. 

"Queremos tener cursos todos los fines de semana. Al día de hoy ya no tenemos lugares para enero y febrero. Afortunadamente, muchas agencias prefieren nuestro método de enseñanza y nos mandan a mucha gente que quiere aprender a andar en moto. Desde Indian, Harley, Triunfo, Ducati, BMW... además de que somos conocidos en todo el mundo byker en México y nos recomiendan con sus amigos y conocidos. Eso está bien chido", celebra Aboyo




Dentro de sus planes a corto y mediano plazo está el abrir nuevas sucursales en plazas grandes, como Monterrey, Guadalajara, Puebla, incluso en Cuernavaca. De hecho, han tenido alumnos que viajan desde Toluca, Veracrúz, Los Cabos, incluso desde California y Argentina, sólo para tomar los cursos.

Todo esto la ha convertido, muy a su pesar, en un referente del motociclismo nacional. A ella no le gusta ser el foco de atención, pero su posición dentro del gremio la han hecho muy conocida. Jamás se esperó que el impacto de la escuela fuera tan grande, pero cuando se hacen las cosas bien y se trabaja con pasión, es normal que el éxito también esté acompañado de su dosis de fama. "Me chocan las entrevistas, nunca quise ser líder, pero ahora lo soy. Ni modo, such is life", finaliza con una sonrisa Andy, a quien agradecemos el habernos abierto las puertas de Moto Clinic 4th Avenue 69 y por contarnos su historia de éxito que seguramente inspirará a más de uno a perseguir sus sueños y pasiones hasta alcanzar el éxito. Y  si este texto incrementa un poco más su fama... lo sentimos. Así es esto del rock & roll


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