No hay quinto malo



Por Israel Zepeda

Cinco son los continentes en nuestro planeta; cinco son los sentidos que tenemos todos los seres humanos; cinco son las heridas que sufrió Cristo (o eso dicen); cinco son las vocales; cinco fueron los conciertos escritos por Beethoven; cinco son los aros que conforman el logo de los Juegos Olímpicos; cinco son los dedos que tenemos en cada extremidad y cinco pueden ser los años consecutivos en los que la gala más importante en la industria de la producción fílmica celebre a lo grande el talento mexicano. Si, este texto está escrito con harta emoción y esperanza, pues desde que nos enteramos la semana pasada que Alfonso Cuarón está nominado - una vez más - a diversos premios de la Academia por Roma, su más reciente película. Si, gritamos, nos emocionamos y celebramos con chilaquiles nivel cuatro pues somos muy fans de su más reciente trabajo, de su visión, su forma de tomar la cámara, reunir a un equipo de producción y contar, de forma linear, una historia tan cotidiana de una ciudad tan grande como la nuestra y, al mismo tiempo, tan íntima, tan personal. Pero sobre todo, somos fans de que un mexicano talentoso vaya por el máximo galardón que la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Norteamérica otorga año con año. 


Y es que no es para menos. La racha que comenzó el mismo Cuarón en el 2013 al hacerse del premio a Mejor Película por Gravedad, le siguió el doblete de Iñárritu con Birdman y The Revenant, respectivamente, para después rematar con nuestro también queridísimo y admirado Guillermo del Toro con ese cuento de hadas moderno, The Shape of Water. Los tres amigos, los tres creativos que hace años dejaron su tierra natal para probarle al mundo que quien es mexicano donde quiera la arma y han puesto a la industria y al mundo entero a sus pies. 

Resulta curioso que Roma, una cinta modesta, sin mayores complicaciones en cuanto a espectáculo y entretenimiento (calificada por varios como una producción pretenciosa y aburrida) compita con cintas hechas y planeadas para ser un trancazo en la taquilla; resulta aún más curioso que la película del mexicano haya sido realizada en co-producción con Netflix, la mayor empresa de streaming en el mundo y el que, al día de hoy, es la principal amenaza de los complejos cinematográficos, así como de la experiencia misma de ir al cine, de acuerdo con Almodovar



De ganar el Oscar a Mejor Película Extranjera (que es muy probable), de hacerse del premio a Mejor Película o al de Mejor Director, tanto Cuarón como Netflix harían historia. El primero debido a que mantendría la hegemonía nacional en un momento histórico en donde ser mexicano es sinónimo de muchas cosas, sobre todo cuando se es un connacional que triunfa en los Estados Unidos; el segundo, por que la transgresión del streaming al mainstream sería total. El primer largometraje distribuido de forma global a través de una plataforma digital en hacerse de un premio de la Academia sería el equivalente a validar que ya no importa el tamaño de la pantalla, de la sala o del complejo en donde se vea el producto, sino que lo que realmente importa es la comodidad y la calidad del producto final, el cual se puede disfrutar como mejor le parezca al consumidor final. Y si tomamos en cuenta que Roma cuenta con 10 nominaciones en diversos rubros, es muy seguro que se haga de alguno de ellos. Pero, seamos sinceros, sólo nos interesan los tres ya mencionados. (Y, en este ejercicio de honestidad, debemos admitir que, por mucho que nos guste la nominación de Yalitza, sabemos que ese premio a Mejor Actriz se irá a la colección de estatuillas de Lady Gaga.)

Siempre, siempre, siempre debe ser motivo de celebración cuando una persona talentosa es reconocida por su trabajo. Y el mexicano es conocido por ser una persona amable, amigable, bondadosa y muy sociable. Por ello extraña que el peor enemigo de un connacional sea otra persona nacida en México, cuando debería llenarnos el pecho de tanto orgullo por los logros de aquellos que llevan en su corazón los colores y el escudo que nos une como nación, que llevan consigo siempre las experiencias que les dejó vivir en un país con tanto color, con tanto sabor, con tanto folklore que lo reflejan en cada una de sus obras, de sus libros, de sus cintas; que son muestra viviente de que el mexicano no son sólo drogadictos, criminales y maleantes que cruzan la frontera para violar mujeres y hacerse de los trabajos de los estadounidenses, sino que somos personas con tanta capacidad, habilidad, conocimientos y sensibilidad que podemos ser los mejores en todo lo que hacemos, siempre y cuando lo hagamos con pasión. 



Cuando le preguntaron a Guillermo del Toro cómo es que él tiene la manera de crear seres basados en tanta obscuridad, mientras que al mismo tiempo es él una persona alegre y cariñosa, el respondió de forma clara y contundente "Por que soy mexicano". "Nadie ama la vida más que nosotros (los mexicanos) porque estamos conscientes de la muerte. Apreciamos la vida porque vivimos con la muerte. Todos en este planeta abordamos un tren cuyo destino final es la muerte, así que vamos a vivir, disfrutar, amar y ser libres. Creo que cuando eliminas una de las dos partes de la ecuación, se convierte en un panfleto. Cuando tomas en cuenta la obscuridad para prender la luz, eso es la realidad", sentenció. 

Entonces, desde este humilde espacio virtual, festejamos que México esté presente en la ceremonia de premios con mayor ruido en el medio; que varios mexicanos talentosos estén reconocidos dentro de tantas categorías y, sobre todo, pase lo que pase el 24 de febrero del año en curso, queremos felicitar a todo el equipo de producción quien hizo posible que Roma sea una cinta que, de una u otra forma, hará historia, ya sea dentro del cine mismo, del negocio del entretenimiento masivo y la producción de audiovisuales, así como en ser el quinto año consecutivo en el que un mexicano es nombrado mejor director. 



Créditos de foto: Publimetro, Quién, Variety

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