Producciones de Poca Ropa



Por Israel Zepeda

Nadie es profeta en su tierra (o al menos eso dice el refrán). Lo cierto es que en muchas ocasiones, nuestro destino no está en el lugar donde nacemos, sino que tenemos que migrar hacia nuevas latitudes para crecer, experimentar y, posiblemente, triunfar. Tal y como lo indica el camino del héroe, nuestro protagonista debe dejar atrás su zona de confort para darle un nuevo significado a su vida, encontrar un enfoque diferente y, una vez que se haya decidido a dar el salto de fe, trascender. Hemos visto estos mismos pasos en muchísimas personas exitosas que deciden dejarlo todo atrás y perseguir un sueño en otra ciudad, incluso en otro país. Tal y como nuestro querido amigo Michel DeQuevedo, percusionista quien tuvo éxito en nuestro país con diversas agrupaciones de rock, pero que decidió probar suerte en Canadá. Hoy es uno de los músicos latinos con mayor éxito en ese país, cuenta con un estudio de grabación y participa en diversos festivales musicales, siempre orgulloso de su origen mexicano. De ese tipo de historias son las que nos gusta compartir en The Production Notes, en donde el trabajo duro, sacrificio y esfuerzo dan como resultado la creación de oportunidades para quien se atreve a buscarlas. Marco Gomez es otra de esas personas inquietas cuya historia y trayectoria con Producciones Poca Ropa compartimos a continuación.

Su empresa de eventos nació hace 12 años en la ciudad de Puebla, formada en conjunto con su socio, Fritz Luja. "Yo soy de la Ciudad de México, pero me mudé con mi novia y comenzamos a tener oportunidades laborales en la ciudad camotera. En mi caso, una tía me ofreció cuidar su planta purificadora de agua. La levanté de cero, desde la creación del logo, el nombre, conseguir clientes, distribución, calidad del producto, todo sin tener conocimiento de cómo se hacían esas cosas. Estudié ciencias de la comunicación y RP, acababa de salir de trabajar de Televisa y me pareció una buena forma de probar algo nuevo", recuerda Marco

Poco tiempo después emprendió con un bar en Cholula, llamado la Calimocha, el cual estuvo abierto durante cinco años, ubicado detrás de la UDLA. El concepto del lugar era electrónico, por lo que le funcionó para producir sus primeros eventos, con un aforo total de 60 personas. Pero al estar dentro de una plaza, hacía uso del estacionamiento y ahí lograba reunir un total de mil personas. Él se encargaba de la coordinación de los boletos, el montaje y la organización en general y, como vio que no se le cuatrapeaban las cosas, decidió que esto de los eventos era lo suyo. 

"Llegó el momento de traspasar los negocios, debido a la competencia desleal comenzó a invadir la zona. Los precios en los que dejaban las bebidas era imposible de igualar, por lo que decidimos que era momento de cambiar de aires. Para ese entonces ya tenía yo planeada mi boda en Acapulco, en donde me ofrecen la coordinación de un teatro. Esto significaba coordinar la venta de boletos, buscar obras que montar, la publicidad, entre otras cosas. Entonces hice un viaje de prueba al puerto para ver si el mudarnos era seguro, así como verificar que el pago y el trabajo también lo eran. Una vez que comprobamos eso, nos venimos, nos casamos y nos enamoramos de Acapulco, hace ya ocho años", señala Gómez

Con el paso del tiempo lo invitan a participar en la apertura de un club de playa llamado Mahalo. Pero durante esa época, el puerto era muy peligroso, los empresarios se organizaban para abrir un solo antro por la noche, pues la fluencia no era la de antes. Debido a ello, decide enfocar todos sus esfuerzos a crear su propia productora de eventos, Producciones Poca Ropa, la cual tiene actividad en Puebla, Ciudad de México y el puerto de Acapulco

"Nunca hice a un lado mis ganas de emprender, por lo que al poco tiempo de comenzar a trabajar con mi productora, también abrí mi primer restaurante, llamado Petra. Con el paso del tiempo, éste cambió, pues el ambiente que se generaba, la fiesta, hacía que estuviéramos abiertos desde las 9 de la noche y cerrábamos hasta las 10 de la mañana del otro día. Me iba muy bien, hasta que el crimen organizado llegó a pedir cuota, dos años después. Decido entonces cerrar para evitar problemas para abrir otro negocio, llamado Tentaciones, enfocado en desayunos. Pero la gente en Acapulco no está acostumbrada a desayunas bien, como mis compas en la CDMX. Fue entonces cuando comienzo a cuajar mi nuevo proyecto que hoy ya es una realidad, Coral", indica. 

Actualmente, su restaurante ubicado en la escénica se ha mantenido bien a lo largo de un año. En éste recibe a todo tipo de personas pero debido a su aforo y ubicación se ha cotizado como un lugar muy exclusivo. De igual manera, unos metros debajo de este lugar se encuentra una nueva opción en la vida nocturna acapulqueña, Lycan, un club de música electrónica y karaoke cuya vista, al igual que Coral, es inigualable. Estos negocios los desarrolla a la par de sus responsabilidades con su agencia productora. "Nos especializamos en hacer eventos en desarrollos para generar ventas, así como activaciones como esculturas de playa, papalotes gigantes, catering, pasarelas, acciones en el abierto mexicano de tennis, el abierto mexicano de gimnasia y varias cosas como summer camps para niños, además de las clásicas activaciones en playa y fiestas con DJ, construcción de escenarios y las clásicas pool parties. Ahora sí que la fiesta en Acapulco no termina y nosotros somos responsables de que eso ocurra", finaliza Marco

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