Winds of change



Por Israel Zepeda


Lo único constante en esta vida es el cambio. La evolución. La renovación, no como reto, sino como una práctica constante, una filosofía de vida. Ciclos que se abren y se cierran, caminos recorridos que nos plantean nuevas rutas o formas de continuar el viaje. Lugares, momentos, personas, situaciones, emociones que nos enriquecen a cada paso que damos, las cuales funcionan en conjunto como una guía práctica para saber, con conciencia e inteligencia, qué es lo que sigue. Todo ello a través de salir de nuestra zona de confort, de siempre empujar un poco más allá. De tomarnos un tiempo para reflexionar sobre el camino recorrido, sobre todo lo obtenido - lo bueno, lo malo, lo mejor y lo peor -, para, finalmente, iniciar procesos internos que redituarán en un nuevo comienzo, en una nueva aventura, en una mejorada versión de nosotros mismos. El ser humano se rige por ciclos y en cada uno el cambio es inherente. Es necesario. Inevitable. Y bienvenido. 


LDMX nació con la premisa de hacer las cosas de forma diferente, no sólo en los procesos de negocio, de relación con quienes confían en nuestro trabajo o en nuestra comunicación externa (blog, redes sociales, videos, etc...), sino que desde nuestro mismo génesis se encuentra esa semilla que nos invita siempre a generar cambios. De actitud, de mente, de procesos, incluso de comportamientos. De estar abiertos a ver las cosas desde otra perspectiva, de no estar renuentes al cambio, sino de aceptarlo, abrazarlo y aprovecharlo. Hacerlo nuestro, parte de nuestra vida, de nuestra naturaleza misma. Pues somos expertos en transformar espacios, ideas, conceptos, en realizar cambios en nuestro alrededor para generar inercias, alianzas, colaboraciones. Y nos encanta explorar nuevas ideas, a veces arriesgadas, pues siempre es mejor decir "lo intentamos y aprendimos mucho" a "es que nos dio miedo y mejor jugamos a la segura". El mundo le pertenece a los audaces y nosotros siempre vamos por todo. De lo contrario, ¿Entonces a qué vamos? 


A cuatro años de existencia, LDMX puede presumir (orgullosamente) el haber crecido de forma exponencial, no sólo en marcas y personas que creen firmemente en nuestro trabajo, sino en proyectos, aliados, miembros del equipo y tantos sueños por realizar que nuestras primeras oficinas, ubicadas en Barrio Alameda, en la Alameda Central, nos quedaron chicas a los pocos meses. De ahí, encontramos en Coyoacán un lugar al que acudíamos con nuestras ideas, sueños, manías, proyectos, tareas, ansiedades, culpas, corajes, alegrías, paquetes, cajas, cajas y más cajas... Habíamos encontrado nuestro espacio cómplice de nuestros planes, hasta que el destino nos alcanzó y, de nueva cuenta, comenzamos con la búsqueda de un nuevo espacio al cual hacer nuestro. 

Después de algunos meses de búsqueda, análisis, sueños y anhelos, finalmente encontramos un espacio que mostraba potencial. Si bien era necesario mucho trabajo para adecuarlo de forma adecuada para cubrir todas las necesidades que un equipo multidisciplinario como lo somos nosotros necesita. Producción, administración, creatividad, cocina, espacios comunes, de esparcimiento, de relajación... así como espacios inspiradores, visualmente atractivos y prácticos. Pero, sobre todo, atractivos, cómodos a la vista.

Pero también está ubicada en una de las colonias con mayor historia, no sólo de la Ciudad de México, sino del centro de Coyoacán, una zona que a todos nos encanta y apasiona, pues en ella encontramos no sólo algunos de los cafés más ricos de toda la región, sino que sus colores, su arquitectura, sus museos, galerías, bares, hasta sus propias calles tienen mucho que contar. Estar rodeado por el arte de Rivera, de Kahlo, de las ideas revolucionarias de Trotsky, de todos los perfomanceros callejeros, de los artesanos y de sus artesanías, del sonido de los organilleros... Por todo ello decidimos quedarnos en esta zona de la ciudad, pues va con nosotros, con nuestra filosofía, con nuestros gustos y por que nos encanta decir que nuestra oficina está en el corazón de Coyoacán. Más específicamente en la famosa zona de "La Conchita", uno de los lugares más antiguos de la alcaldía. 

Aquí, en este lugar fundado por el propio Hernán Cortés, en donde hace tantos siglos comenzó un proceso de cambio histórico para nuestro país, nosotros decidimos colocar nuestros cimientos, nuestros sueños y proyectos para iniciar una nueva etapa como equipo, como proyecto, como profesionales y como personas. Estas cuatro paredes (son más, de hecho), están listas para albergar a un equipo trabajador que tiene mucha hambre de hacer cosas grandes, muy grandes.



Y todo esto no sería posible sin el apoyo de todas las personas que han creído en nosotros, quienes nos confían sus proyectos, así como su amistad, su lealtad y su camaradería. A todos ellos, al igual que a nuestros apreciados y valiosos aliados les extendemos un fuerte abrazo, así como un eterno agradecimiento, junto con la promesa de que si LDMX crece, crecemos todos en conjunto. 

Sin más, bienvenidos sean. Nuestra casa es su casa. 

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