Donde florecen las flores



Por Israel Zepeda.

Florecer es todo lo que buscamos en la vida, ¿No es así? Lo necesitamos tanto que estamos dispuestos a sacrificar nuestra libertad para cumplir con horarios y reglas ajenas con tal de crecer y alcanzar estabilidad económica y emocional. Como dijera Steve Jobs, "si no luchas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos". Estamos acostumbrados a que quienes emprenden, quienes se atreven a salir de lo convencional es por que son herederos de grandes fortunas, con muchas "palancas" o simplemente cuentan con una red de apoyo lo suficientemente sólida para atraparlo en caso de que se caiga. Lo cierto es que para atreverse a dar ese paso lo único que se necesita es valor para enfrentar los fracasos que se avecinan antes del éxito total, pues no existe una historia de éxito que esté exenta de algún descalabro. Por ello creo que el dicho de que "el mundo le pertenece a los valientes" aplica perfecto para personas como Ale Ponce, diseñadora gráfica quien, a sus 28 años, se dio cuenta que su felicidad y crecimiento profesional no se encontraban en la nómina de alguna empresa, sino en creer en su propio potencial, en saberse capaz de producir su propio destino.

Hoy, con 32 años es, en sus propias palabras, la fundadora, la de finanzas, la dueña, la que lava, barre, quien va por el café, quien mantiene la agenda en orden, la creativa, quien investiga las tendencias, quien compra el material, quien taladra, quien ingenia. Poco le falta para vender mole los domingos. Y eso haría de no ser por que sus labores en POGA la tienen muy ocupada. "(POGA) es un estudio de diseño floral. En ella nos dedicamos a producir experiencias con la gente a través de arreglos florales. También trabajamos con diversas agencias creativas y participamos en eventos sociales, así como arreglos ocasionales. O sea, sí, solemos estar muy ocupados", señala la directora. 



POGA no cuenta con catálogo de eventos ni bodas pues no es una florería. Es, más bien, una oportunidad de que quienes la visitan exploren su propia creatividad a través de la creación de los arreglos florales. Esto lo hacen por medio de talleres impartidos por la propia Alejandra, en donde los asistentes le ponen su propio "feeling" a su trabajo. "Estudié diseño gráfico en la IUC para después emplearme en una agencia. Estuve ahí unos años hasta que un día me di cuenta que no estaba feliz. En mis días de más estrés, si veía una florería, me metía y trataba de aprender lo que hacían con las flores. Encontré varios videos en internet, después me inscribí a workshops... esta distracción se convirtió en algo terapéutico para mi, al grado de que decidí renunciar y dedicarme 100 por ciento al diseño floral. Jamás lo había visto como una oportunidad profesional, pero gracias a una crisis emocional me clavé en este asunto y desde hace cinco años me dedico a esto", celebra Ponce

Durante este tiempo ha prestado sus servicios a diversas agencias BTL y de eventos como Al Chile Marketing, así como a la firma de producción LDMX. Asimismo, ha colaborado con el Festival Flores y Jardines con una exposición personal, así como con el Palacio de Hierro y Liverpool, al igual que con Distroller



Cuando no colabora con alguna de las empresas arriba mencionadas, la emprendedora se concentra en su taller, ubicado muy cerca del mercado de Coyoacán. En él, además de construir e ingeniar nuevos y emocionantes diseños, imparte muchos talleres. Por ejemplo, se encuentra el de florista básico o uno más reciente, enfocado a las mamás para celebrar el 10 de mayo, en el cual se involucra a las mamás con sus hijas. Ellas hacen un adorno individual y uno en conjunto. "Este año quisimos salirnos de lo tradicional. Aunque es un reto encontrar ideas para que la gente se involucre más, es una de mis pasiones indagar y crear cosas nuevas. Siempre. Este año hicimos un atrapasueños. Desde la construcción de la telaraña, la elección de las flores... me he dado cuenta que cada vez me pongo más retos como creadora y eso me gusta. Crear cosas diferentes y que mis alumnas también lo hagan", comenta. 

El equipo que conforma POGA está conformado principalmente por Ponce, su pareja - quien la apoya con las finanzas - y su mano derecha que la acompaña a todos lados. Ella es Costilla, una pitbull que rescató y que hoy es la consentida de todos. Cuando está en el taller o cuando acude al mercado o a Xochimilco por materiales, su perrita siempre la acompaña. 



"Lo que más anhelo en un futuro no muy lejano es formar parte de la Copa Mundial de Flores, que se realiza en Filadelfia. Para entrar, primero debes pasar una prueba local y, si quedas seleccionado, pasas a la parte internacional. Ser parte de ese mundo floral, más artístico, es una de mis metas. Más allá de estar comprometida a hacer eventos (trabajo que amo con locura; ver cómo se genera algo realmente magestuoso desde cero es increíble), todo el lado artístico de esta industria me encanta, con todo y que en México no es muy valorado. Pero participar en esta copa es algo que tengo en la cabeza y sé que algún día ocurrirá", insiste. 

Ponce es una creativa, por lo que se mantiene actualizada con los últimas tendencias en diseño a través del internet. Por ejemplo, WGCN, sitio en donde se reporta lo último en cuanto a decoración, print, moda y, por supuesto, ideas para diseño floral, sobre todo del europeo, su principal fuente de inspiración. 



Como todo emprendimiento, los primeros años de vida de POGA no fueron sencillos. Contar con un ingreso quincenal a cambiar su forma de administrarse fue un paso duro, pero le funcionó para crecer como profesional y como persona. Eso si, ha valido cada segundo, pues ama lo que hace. Ale Ponce es de esas personas que puede pasar horas en su taller, ir de compras por alambres, maderas y taladrar, taladrar y taladrar para construir estructuras nuevas. Una verdadera creadora que no sólo imagina, sino que pone manos a la obra. 


0 comentarios:

Post a Comment